Esa es la primera de muchas diferencias con respecto a la campaña electoral de Extremadura planteada por María Guardiola, partidaria de centrar los mensajes en clave autonómica y evitar a dirigentes de otras autonomías y de la propia cúpula nacional. Azcón, sin embargo, ha decidido abrir su campaña al resto del PP y contará con distintos cargos a lo largo de las próximas dos semanas. Ha decidido recurrir también a perfiles duros y reconocibles como la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que se desplazará el próximo fin de semana entero a Aragón. También está prevista la participación de Ester Muñoz, portavoz en el Congreso de los Diputados, y otra de las caras más visibles del ala dura del PP. Son dos dirigentes con un discurso que hace daño a Vox y que puede contener su auge en la región.
Azcón también hará hincapié en la política autonómica, especialmente en el crecimiento económico y las inversiones millonarias internacionales puestas en marcha en los últimos dos años en su comunidad, que la ha situado en el mapa como nunca antes. Pero los mensajes nacionales, sobre todo en clave de financiación autonómica y el agravio respecto a Cataluña, están llamados a convertirse en el eje principal de su campaña. La coincidencia del pacto del Ministerio de Hacienda con los independentistas de ERC ha impactado de lleno en su cita con las urnas, que se celebrará el 8 de febrero, y el PP lo pretende exprimir al máximo. Se vio este domingo en esa reunión del partido en Zaragoza, donde todos los presidentes regionales se dieron cita para exhibir un frente común en contra de la desigualdad y los privilegios para Cataluña. De lo que realmente se trataba era del primer gran acto de precampaña para arropar a Azcón, uno de los dirigentes que más vuelo ha cogido en el PP.
El resultado en esta autonomía es clave para toda la formación tras la victoria en Extremadura —está por ver cómo termina el pacto con Vox— y como antesala a la siguiente cita, Castilla y León, prevista para mediados de marzo.
El partido de Feijóo enfila la segunda convocatoria electoral de un ciclo llamado a terminar en la Moncloa, aunque las generales no lleguen hasta el año que viene, en 2027. El propósito en Aragón vuelve a ser que el PP quede primera fuerza a mucha distancia del segundo puesto y forzar una nueva debacle del PSOE, similar a la vivida en Extremadura.
A todos los debates
Azcón, que nunca ha hablado de mayoría absoluta como sí pretendía Guardiola, aspira a hacerse con parte del electorado socialista que podría dar la espalda a Pilar Alegría, precisamente por haber sido la portavoz de Pedro Sánchez en esta legislatura. Pero su campaña y su discurso tienen poco que ver con el de la presidenta extremeña, una de las voces menos derechizadas dentro de su partido. Azcón también se distinguirá de Guardiola en un asunto clave: la asistencia a los debates. Estará en todos los que se han planteado: el de candidatos y el cara a cara, precisamente, con Alegría.
Que la presidenta de Extremadura decidiera no asistir al de RTVE fue algo muy criticado dentro del partido. La dirigente cacereña tomó la decisión en primera persona a pesar de que hubo dirigentes que le aconsejaron hacerlo, sobre todo por la debilidad del candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo. En el entorno más cercano al presidente aragonés insisten en que él sí tiene claro que debe ir a todos porque es una oportunidad para retratar a la exministra y evitar que Vox ocupe todo el espacio de la oposición.
Santiago Abascal, por su parte, está repitiendo el mismo esquema que ya hizo en Extremadura, actuando como si fuera el candidato autonómico y recorriendo el territorio días antes de empezar la campaña. Los ataques al PP son constantes y eso dificulta también las conversaciones poselectorales extremeñas. Acordar una coalición de gobierno mientras los partidos se enfrentan en campaña no es nada sencillo. Vox, además, ataca al PP por ser un partido «que en cada comunidad dice una cosa» mientras presume de ser el único capaz de mantener el mismo mensaje en toda España. En las últimas horas el líder de Vox arrecia en sus críticas a Feijóo por acudir a la cita en la Moncloa con Sánchez de este lunes. El partido más a la derecha del PP consiguió en 2023 siete diputados, cuatro de ellos en Zaragoza, dos en Huesca y uno en Teruel.
También en el entendimiento de Vox se aprecian diferencias notables con respecto a Extremadura. No hay ataques personales —entre Guardiola y Abascal los hubo— y la sintonía entre ambos es mucho mejor. De hecho, la interlocución es fluida entre la cúpula nacional de Vox y la presidencia autonómica. Ambas partes consideran que podrían entenderse tras las elecciones.
Zaragoza es la provincia que más escaños reparte: 35. En 2023 el PP logró hacerse con 15 y todo apunta a que mejorará el resultado. Es una incógnita qué ocurrirá con la ciudad zaragozana, donde la alcaldesa, la popular Natalia Chueca, también se ha hecho un hueco importante y podría movilizar al electorado. Está por ver si Vox, como ocurrió en ciudades como Badajoz, consigue hacerse con la segunda plaza. En Huesca se reparten 18 y el PP tiene asegurados los ocho que ya obtuvo y pelea por el noveno. Los dirigentes populares invitados por Azcón para hacer campaña centrarán muchos esfuerzos en esta provincia. Teruel es una incógnita porque todo depende de qué ocurra con el partido de esta circunscripción Teruel Existe.