Seguro y Ventura se disputan hoy la reñida primera vuelta de las presidenciales en Portugal

En ese escenario, y también según las proyecciones publicadas por la prensa lusa, el candidato socialista vencería con el 49% de los votos, veinte puntos por encima de Ventura, presidente del partido Chega.

Se trata de dos candidatos en las antípodas, tanto a nivel ideológico como en la forma de hacer política. Mientras Ventura opta por jugar al ataque, con mensajes que en algunas ocasiones rozan la xenofobia y el racismo, José Seguro ha hecho de su carácter tranquilo su principal fortaleza. Aunque sus rivales políticos lo acusan de falta de carisma, esa serenidad le ha ayudado a ir subiendo posiciones a lo largo de la campaña y ponerse por delante de otros candidatos que hace meses partían como favoritos.

Es el caso del almirante Henrique Gouveia e Melo, que supo ganarse la popularidad y el respeto de los portugueses cuando en plena pandemia fue el responsable de coordinar con éxito la vacunación contra la epidemia de Covid-19. Su rigor y el hecho de tratarse de un militar llevaron a muchos portugueses a considerarlo un buen sucesor del actual presidente Marcelo Rebelo de Sousa, quien se despide del cargo tras dos mandatos que suman diez años.

Sin embargo, según los analistas, Gouveia e Melo anunció su candidatura demasiado pronto, se ha expuesto mucho, ha participado en demasiados debates y todo ello ha provocado un desgaste en su popularidad, por lo que ha ido perdiendo terreno en las encuestas. Además, sus críticas a otros candidatos no parecen haberle beneficiado. En ese sentido, la decisión del socialista Seguro de no entrar en polémicas y ataques directos ha tenido el efecto contrario: mostrarlo como un candidato con mejor perfil para el puesto de presidente de Portugal.

En medio de tanta división, quien parece salir reforzado es Ventura, que ha aprovechado la campaña para consolidar a la derecha radical

En estas elecciones, la derecha portuguesa está muy representada pero demasiado fragmentada, lo que podría ser otro de los factores que benefician al socialista Seguro, la única esperanza de la izquierda para pasar a la segunda vuelta. El primer ministro, Luís Montenegro, ha apoyado oficialmente al también socialdemócrata Luís Marques Mendes, una decisión que, lejos de ayudarle, podría haberle perjudicado, ya que la opinión pública lusa lo ve más bien como un aliado del Ejecutivo conservador que como un contrapeso que equilibre el espectro político luso.

Otras alternativas

En ese contexto, el exlíder del partido Iniciativa Liberal, Joao Cotrim de Figueiredo, empezó a canalizar los votos que iba perdiendo Marques Mendes y fue subiendo en el ranking de los sondeos hasta alcanzar la tercera posición, lo que le hacía aspirar a un hipotético pase a la segunda vuelta. Sin embargo, dos hechos pesan en su contra. Por un lado, a pocos días del cierre de campaña, una antigua colaboradora lo denunció por acoso sexual. Por otro, su apoyo a la candidatura de André Ventura si el ultraconservador alcanza la segunda vuelta tampoco cayó bien entre quienes lo veían como una alternativa dentro de la derecha.

Los partidos de la izquierda también han presentado candidatos, pero con proyecciones tan bajas que los dejan fuera de la carrera al palacio de Belém. La líder del Bloco de Esquerda, Catarina Martins, es la única mujer que se presenta a estas elecciones presidenciales, que se disputan entre once candidatos además de otros tres cuyas candidaturas no fueron validadas por el Tribunal Constitucional.

En medio de tanta división, quien parece salir reforzado es Ventura, que ha aprovechado la campaña para consolidarse como el presidente de la derecha. Además, es uno de los candidatos que más moviliza el voto joven gracias a su presencia frecuente en el mundo digital. Según un estudio, más del 85% de las noticias de desinformación en la redes sociales cuentan con Ventura como protagonista.

9% de los jóvenes lusos

Consideran que estas elecciones presidenciales tienen un impacto directo en sus vidas

Los jóvenes lusos son también los más desconectados de estas elecciones. Tan solo el 9% considera que la elección del presidente del país tiene un impacto directo en sus vidas. En el día a día, la figura del presidente, que también es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, es percibida como más representativa que práctica. Sin embargo, entre sus poderes está la posibilidad de disolver el Parlamento y forzar la dimisión del primer ministro, convocar elecciones anticipadas, declarar la guerra, el estado de sitio o de emergencia, así como promulgar leyes o vetarlas y enviarlas al Tribunal Constitucional.

Segunda vuelta, 40 años después

La única vez que las elecciones presidenciales portuguesas tuvieron una segunda vuelta fue en 1986. Aunque el democristiano Diogo Freitas do Amaral, uno de los fundadores del Partido Popular Portugués, venció en la primera vuelta con el 46% de los votos, fue el socialista Mário Soares quien acabó convirtiéndose en el primer presidente civil de Portugal.

El libro 'A Segunda Volta, As Eleições que Mudaram o País' (Contraponto), del periodista Joao Rei Alves, es un viaje por los meandros de la política lusa en un momento decisivo en el que Portugal consolidaba su democracia. Entró en la Comunidad Económica Europea (CEE) de la mano de España y superó la crisis económica heredada de la dictadura. 40 años después, la segunda vuelta en las presidenciales puede volver a repetirse.

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