En Paraguay, con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, junto a los jefes de Estados del bloque Mercosur: Santiago Peña (Paraguay), Javier Milei (Argentina), Yamandú Orsi (Uruguay), Rodrigo Paz (Bolivia) y José Raúl Mulino (Panamá) se ha firmado el acuerdo UE-Mercosur.
Para la presidenta de la CE este acuerdo se trata de «del símbolo de una nueva colaboración entre la UE y Mercosur. Han sido 25 años de muchos esfuerzos, incluso en la recta final». Aunque sin duda, el mensaje más rotundo tenía un claro destinatario, uno ausente en la sala, pero presente en todos los discursos: «Este acuerdo manda un mensaje al mundo; elegimos el comercio justo en vez de los aranceles y el aislamiento. Y queremos beneficiar de verdad a los ciudadanos y los negocios».
No obstante, el camino de este acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur no está despejado. Este lunes está previsto que se debata en el Parlamento Europeo una cuarta moción de censura contra la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, por haberlo firmado.
Se prevén muchas tensiones las próximas semanas y, en todo caso, el resultado se estima que será muy ajustado
El ataque es tan inmediato que Von der leyen ni siquiera estará presente en Estrasburgo y la defensa de la Comisión estará en manos del comisario de Comercio, Maros Sefcovic, lo que no es probable que allane las cosas. En las tres mociones de censura anteriores, la presidenta se hizo acompañar de todos los comisarios, pero en este caso ha decidido precisamente no estar y que solo asista Sefcovic al debate, teniendo en cuenta que es poco probable que el voto prospere.
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Sin solución de continuidad, el miércoles se votarán dos mociones distintas, una de extrema derecha y otra de extrema izquierda, en las que se decidirá si es necesario pedir un informe al Tribunal de Justicia de Luxemburgo sobre la compatibilidad del acuerdo con Mercosur y los tratados de la UE. En caso de que el voto fuera favorable, entonces se paralizaría el proceso de ratificación del acuerdo hasta que los jueces no emitan su dictamen.
Y finalmente, el jueves, el último día del pleno se votará la moción de censura que necesita dos tercios de los votos emitidos, siempre que constituyan la mayoría simple de los miembros de la Eurocámara.
Presiones diversas
Todo ello bajo la presión de los agricultores franceses y alemanes que pretenden sitiar la sede de la Eurocámara en Estrasburgo con sus tractores, hasta el punto de que los responsables de la seguridad de la institución han advertido que no podrán garantizar el acceso al edificio.
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En el Parlamento Europeo se ha visto raras veces una cuestión tan divisiva como este tratado porque en todos los grupos políticos hay partidarios y detractores y nadie se atreve a pronosticar un resultado cuando se llegue a votar la ratificación. Los cálculos de los principales grupos prevén que la moción de censura, presentada otra vez por el grupo 'Patriotas' en el que milita Vox, no será aprobada aunque los de Santiago Abascal lo que realmente buscan es otra foto de PP y PSOE votando juntos en apoyo de la Comisión. No tendrán apoyo claro ni siquiera de los Conservadores y Reformistas (ECR) de Giorgia Meloni. También es probable que no se apruebe la propuesta de enviar el texto del Tratado al Tribunal de Justicia porque son dos iniciativas de grupos que están en las antípodas ideológicas y no parece probable que lleguen a apoyarse unos a otros. Sin embargo, en el voto final para la ratificación formal del acuerdo, nadie de ningún partido político puede asegurar el resultado.
Es más, este viernes, un grupo de eurodiputados de todos los grupos desde el popular hasta la izquierda radical enviaron una pregunta urgente a la Comisión en la que pedían que se aclare si el ejecutivo de Von der Leyen ha enviado a los representantes de Mercosur una comunicación según la cual el tratado entraría en vigor de forma provisional inmediatamente después de la firma, con independencia de lo que se decida en el Parlamento sobre la consulta al Tribunal de Luxemburgo o incluso si el pleno rechaza aprobar la ratificación, que es una cláusula que fue añadida en el último momento sin informar a los eurodiputados.
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Aunque todavía no se ha fijado la fecha para ese voto final, en todos los grupos políticos se da por hecho que el resultado «será muy cerrado». En privado, fuentes del partido Popular Europeo reconocen que están continuamente calculando los posibles resultados aun cuando dan por hecho que probablemente incluso un tercio de sus eurodiputados podrían no seguir la consigna del grupo. Igual sucede en el caso de los socialistas, cuyos diputados se podrían dividir fácilmente en dos.
Entretanto, Von der Leyen estaba el viernes en Brasil para celebrar una reunión «de consolación» con el presidente Ignacio Lula que había preparado todo el ceremonial para haber firmado el Tratado con la UE bajo su presidencia en diciembre, pero no pudo hacerlo porque Italia pidió un aplazamiento antes de dar su «luz verde». El presidente del Consejo, Antonio Costa, que por su condición de portugués tenía mucho interés en estar en esta escala se tuvo que quedar en Bruselas porque la aerolínea en la que tenía previsto viajar canceló el vuelo en el último minuto, lo que no le impidió asistir a la firma en Asunción.