Un mensaje que el Gobierno va a agudizar con reuniones bilaterales inmediatas, dirigidas especialmente a las comunidades con más infrafinanciación. En el partido de Alberto Núñez Feijóo están convencidos de que ese bloque, el de sus autonomías, no se romperá. Que el frente común se mantendrá intacto y, además, a las puertas de la campaña autonómica en Aragón, el nuevo modelo de financiación se convierte en una gran baza electoral.
«Lo tenemos hecho. Cada día hay que hablar de la financiación pactada para Cataluña. Y recordar que los que peor parados somos, precisamente, los aragoneses. A ver cómo lo explica Pilar Alegría. Está acorralada», resumen en el entorno más cercano al presidente de Aragón, Jorge Azcón. Este domingo el PP protagoniza su primer gran acto electoral en Zaragoza con las once autonomías que presiden y las dos ciudades autónomas. Feijóo tocó a rebato y todas las comunidades responderán para exhibir una imagen de unidad que choca frontalmente con el trago que tuvo que pasar Montero el miércoles en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF).
Una soledad total —con la única salvedad de Cataluña— que secundaron, junto al PP, Castilla-La Mancha y Asturias, gobernadas por los socialistas. «El PSOE se ha vuelto loco. No tiene ningún sentido», insisten los populares aragoneses, que ven un filón para las próximas dos semanas en las que el objetivo ya no es ganar —el PP tiene asegurada la victoria— sino contener al máximo a Vox y hundir al PSOE como ocurrió en Extremadura.
Los mensajes de la campaña incluirán en su totalidad referencias al acuerdo de financiación para Cataluña, que no tiene asegurada la aprobación. Incluso si Junts se planteara un giro —hasta ahora venía negando su apoyo, en gran medida porque se trata de un pacto con los republicanos catalanes y porque lo consideran insuficiente—, el PSOE tiene difícil reunir suficientes apoyos parlamentarios. Ni siquiera su socio minoritario, el que encabeza Yolanda Díaz, está convencido. El resto de grupos e incluso algunos miembros de Sumar, que representan territorios como la Comunidad Valenciana o el propio Aragón con Chunta, tienen muchas dudas o están directamente en contra.
A las críticas habituales del PP —que se trata de un acuerdo «precocinado» con Cataluña «que luego se impone» al resto de comunidades y que directamente supone «un agravio» para todas ellas solo por contentar a los independentistas— se sumaron las demoledoras conclusiones del economista Ángel de la Fuente en el último informe de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada).
El texto coincidió con la propia celebración del CPFF y respalda que el nuevo modelo de financiación de Montero recortará en dos terceras partes la aportación de Cataluña a la solidaridad común. Los datos —Hacienda no ha puesto estas cifras encima de la mesa— hablan por sí solos: la contribución de la Generalitat pasaría de los 2.300 millones a los 800. Además, el mismo informe advierte de que Cataluña sería la gran beneficiada por los nuevos fondos que la reforma contempla.
Los populares creen que el PSOE se pega un tiro en el pie con la propuesta y ven a Alegría acorralada
Las comunidades del PP tienen hechos sus propios cálculos. Empezaron a hacerlos cuando el Gobierno lanzó el primer anuncio de la mano de ERC, hace meses. Pero el informe de Fedea ha catapultado su argumento de que se trata de la herramienta más perjudicial para el resto de autonomías. Y en Aragón especialmente, por muchos motivos. Uno es el agravio consustancial a la vecindad de ambos territorios. Los aragoneses viven muy de cerca las cesiones políticas que a lo largo de la historia han beneficiado a Cataluña. Y es algo que el PP exprimirá al máximo en esta campaña.
Pero, además, el consejero de Hacienda de Azcón, Roberto Bermúdez de Castro, carga especialmente contra el PSOE de su comunidad por repetir una y otra vez que Aragón se llevaría 630 millones del montante total propuesto en la reforma de Montero. Una «cifra falsa», insiste estos días, recalcando que el supuesto aumento de la financiación responde a impuestos que en la actualidad ya reciben, teniendo en cuenta que las figuras tributarias que se incorporan como novedad (impuestos de patrimonio, sobre depósitos bancarios, depósito de residuos en vertedero y sobre actividades de juego) en el caso de Aragón ya se recibían al cien por cien. «Es 'trilerismo' puro», zanjó Bermúdez de Castro en una rueda de prensa esta semana.
El PP, sin modelo concreto
Este domingo las autonomías populares se dan cita en Zaragoza y allí alumbrarán unas conclusiones comunes sobre los principios que para el PP deben priorizarse en el futuro modelo de financiación. No habrá cifras concretas ni una cuantificación exacta. Es decir, el PP no lanzará su propio modelo, como han defendido hasta ahora, porque entienden que ese paso corresponde al Gobierno.
Sí advierten de que cuando Feijóo llegue a la Moncloa sustituirán el actual modelo —el vigente que acumula demasiados años de retraso sin actualizarse o el que apruebe Montero si lo consigue— por uno propio bajo una premisa inevitable: que todas las comunidades ganen mucho y pierdan algo. «Todas es todas», repiten en Génova. En la declaración del domingo sí habrá referencias a los criterios que el PP cree que deben tenerse en cuenta para el futuro modelo.
El PP también ha confirmado que Feijóo aprovechará su reunión del próximo lunes con Sánchez en la Moncloa para abordar la financiación. El encuentro está circunscrito a la política internacional. En principio, al envío de tropas españolas a Ucrania en un futuro, aunque el líder de la oposición ya ha advertido de que pondrá encima de la mesa la situación de Venezuela y los compromisos en materia de defensa adquiridos por España y que ha llevado a una desconfianza de los socios europeos hacia el Gobierno. Feijóo, sin embargo, también insistirá en que no se puede aprobar un modelo de financiación «en contra de todas las autonomías» salvo Cataluña.