Para lograrlo, el centro sitúa el desarrollo de software y la inteligencia artificial como ejes vertebradores de su actividad, tecnologías claves para la automatización de procesos y la gestión de sistemas complejos.
Bajo este concepto técnico se esconde el verdadero valor añadido de la planta: diseñar el 'cerebro' digital capaz de procesar datos masivos y tomar decisiones críticas a bordo de plataformas como el Eurofighter, el Eurodrone o el avión de transporte A400M, que se consolida actualmente como el principal contrato de aviónica de la sede malagueña.
Con una inversión comprometida superior a los 40 millones de euros para los próximos cinco años, la tecnológica ha puesto en marcha una infraestructura de 3.200 metros cuadrados que ya acoge a cerca de 700 profesionales de alta cualificación. Fuentes de la compañía han detallado que esta inversión no se limita a la parte física o de infraestructura, sino que engloba un fuerte refuerzo de los equipos de ingeniería, integrando el legado de la empresa malagueña Clue Technologies, adquirida por el grupo.
Del A400M al Eurofighter
Aunque el centro tiene la mirada puesta en los cazas de sexta generación, la realidad industrial de Málaga se sustenta hoy en el A400M. Según han confirmado responsables del proyecto, la aviónica de este gigante del transporte militar de Airbus constituye «uno de los contratos principales» y la carga de trabajomás relevante que asume actualmente la oficina, heredera de la antigua Clue.
No obstante, la actividad no es monográfica: los ingenieros también trabajan ya en los sistemas del Eurofighter, consolidando a la planta como un proveedor clave para la columna vertebral de la defensa aérea del continente.
Sin embargo, el salto cualitativo reside en la capacidad de estas instalaciones para desarrollar la tecnología del futuro. Málaga se ha convertido en el referente de Indra para la computación de misión y el denominado Edge Computing. En un contexto bélico cada vez más digitalizado, el centro de gravedad de los sistemas de defensa ya no es solo la plataforma mecánica, sino su capacidad de procesamiento.
Los ingenieros malagueños son los encargados de diseñar el software y el hardware que permiten gestionar esa ingente cantidad de datos en tiempo real para ayudar a la toma de decisiones, actuando como el cerebro de la máquina.
Esta tecnología de vanguardia no se limita al aire. Desde el Málaga TechPark también se trabaja en la computación de plataformas terrestres, específicamente en el Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8x8 Dragón, uno de los pilares de la modernización del Ejército de Tierra español, cuyo «cerebro» digital también lleva sello malagueño.
Inteligencia artificial para conectar cazas y satélites
El nuevo centro juega un papel específico en el programa más ambicioso de la defensa continental: el FCAS (Future Combat Air System). Si bien se trata de un desarrollo multipolar, Málaga cuenta con un equipo de ingenieros dedicado específicamente al Combat Cloud o nube de combate, una tecnología crítica que permitirá conectarcazas, drones y satélites como una sola entidad.
En paralelo, la inteligencia artificial (IA) impregna la actividad transversal del centro, entendida no solo como automatización, sino como implementación de software avanzado. Un ejemplo de esta innovación es el lanzamiento de 'Indra Mine', un nuevo producto desarrollado en el último año que fusiona la recolección de datos, la gestión y la inteligencia artificial, demostrando la capacidad de la sede malagueña para generar propiedad intelectual propia.
El triángulo andaluz de defensa
La apuesta por Málaga refuerza la estrategia de Indra en el sur de España, consolidando un triángulo de actividad clave junto a Sevilla y Córdoba. La elección de Málaga confirma que la ciudad ha trascendido su rol turístico para consolidarse como un nodo industrial de primer orden. Mientras otras regiones luchan por retener talento, la capital de la Costa del Sol sigue sumando infraestructuras que garantizan su protagonismo en la industria de defensa de las próximas décadas.
Para escenificar esta alianza estratégica, la inauguración ha reunido a la cúpula de la multinacional con los responsables de las administraciones local y autonómica. El presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano, ha subrayado que estas nuevas capacidades son vitales para «reforzar nuestra posición como uno de los referenteseuropeos en defensa».
Una visión que ha completado el CEO del grupo, José Vicente de los Mozos, al vincular la actividad que se desarrollará en el PTA con la urgencia de apostar por tecnologías disruptivas, señalando que solo a través de centros de excelencia como este se puede garantizar una «verdadera soberanía tecnológica» para España y Europa.
Con la puesta en marcha de estas instalaciones, Málaga completa su propia transformación industrial. Lo que comenzó como un polo de atracción de talento local a través de firmas especializadas se ha convertido ahora en una pieza irremplazable de la arquitectura de defensa continental. El nuevo centro no solo asegura carga de trabajo para las próximas décadas con la vigencia de programas como el A400M, sino que sitúa a la provincia en la mesa de diseño donde se definirá el futuro de la guerra aérea a través del FCAS.