La ministra Redondo arropa a la denunciante de Adolfo Suárez mientras ignora a las víctimas del partido

Fue la propia Redondo, según fuentes del Ministerio de Igualdad, la que contactó con la mujer para citarla en su despacho. Una actitud muy diferente a la de la que fuera también responsable de Igualdad del PSOE hasta el pasado mes de diciembre, cuando Sánchez la relevó por la delegada del Gobierno en Valencia en el transcurso del 41 Congreso Federal, ha tenido durante los últimos meses con la decena de mujeres que han denunciado haber sido víctimas del acoso sexual y laboral por parte de varios altos cargos del Partido Socialista, desde el exasesor de Pedro Sánchez Francisco Salazar, a alcaldes de Galicia, Andalucía, la Comunidad Valenciana o su excompañero en la Ejecutiva Federal, senador y compatriota castellano y leonés Javier Izquierdo.

El encuentro entre la ministra Ana Redondo y la denunciante de Adolfo Suárez se alargó más de una hora, según fuentes del Ejecutivo, en un ambiente de «mucha cercanía y cariño». Durante la larga conversación que mantuvieron la responsable política y la presunta víctima, completamente alejadas de los focos mediáticos, la mujer le relató a Redondo todo lo que vivió entre los años 1983 y 1985, cuando la mujer todavía era menor de edad. En ese momento Suárez ya hacía dos años que había abandonado el poder gubernamental, tras presentar su dimisión como jefe del Ejecutivo y al frente de la UCD en 1981. No obstante, cuando presuntamente ocurrieron los hechos denunciados, ocupaba un escaño en el Congreso de los Diputados, donde permaneció hasta 1991.

Reparación del daño

La presunta víctima de Adolfo Suárez pide a las autoridades españolas una reparación del daño, en forma de retirar los honores que mantiene el expresidente del Gobierno. Algo parecido a lo que ocurrió en su momento con otro expresidente clave en la Transición, el catalán Jordi Pujol, cuando fue procesado en este caso por corrupción. Además, según expresó ella misma en una entrevista que concedió ocultando su rostro, reclama que se le quite el nombre del exlíder de la UCD al aeropuerto de Madrid-Barajas. Una petición que, fuentes consultadas por ABC, no contempla el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

Durante el encuentro, sin embargo, la responsable de Igualdad sí trasladó a la mujer su voluntad de estar pendiente del caso, que debido al fallecimiento en 2014 del único acusado no puede tener consecuencias penales. Ana Redondo también le manifestó a la denunciante que tiene las puertas abiertas de su ministerio siempre que lo necesite. Según el testimonio que la propia víctima ha relatado a RTVE, la encargada de las políticas de Igualdad del Ejecutivo «dio veracidad» a su testimonio. No obstante, desde el ministerio, pese a confirmar la celebración del encuentro, no han querido dar más detalles ni de lo que le trasladó Redondo a la mujer ni viceversa.

El PSOE y sus víctimas

Tras las primeras denuncias internas en el seno del PSOE por presunto acoso sexual, las que señalaban al exasesor de Sánchez en la Moncloa Francisco Salazar, que estuvo a punto de asumir la Secretaría de Organización colegiada del partido, el papel de Ferraz con las víctimas de su partido ha sido más bien discreto. Durante cinco meses la Ejecutiva Federal mantuvo en un cajón los escritos recibidos a través de los canales internos contra el dirigente sevillano, en una acción según varias fuentes deliberada y dirigida desde la Moncloa, con el fin de proteger al que fuera hombre de la máxima confianza del presidente. Se da la circunstancia de que durante esos mismos meses, hasta que salió a la luz la inacción a través de los medios de comunicación, varios altos cargos como la exministra Pilar Alegría mantuvieron contacto con Salazar.

El PSOE tardó cinco meses en citar a las víctimas de sus dirigentes mientras que Redondo recibió en menos de 20 días a la presunta acosada por Suárez

Desde julio hasta diciembre, cuando el PSOE reactivó la investigación interna a raíz del impacto mediático de las quejas de las denunciantes, ningún miembro de la dirección contactó con las víctimas para ponerse a su disposición. En ese momento, cuando afloraron otros casos, como los de los alcaldes de Monforte de Lemos, Belalcázar o Almussafes, así como el de Javier Izquierdo, miembro de la Ejecutiva Federal, fue cuando Ferraz citó a las mujeres que habían utilizado los canales internos para exponer su caso a la dirección. A esos encuentros acudieron la secretaria de Organización, Rebeca Torró, y la secretaria federal de Igualdad, Pilar Bernabé. En ningún caso participó la ministra Redondo, que pese a trasladar su apoyo a las denunciantes y a la credibilidad de sus denuncias, nunca tuvo un gesto de cercanía con ellas como el que ha tenido con la presunta víctima de Adolfo Suárez.

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