En los últimos días el líder de Vox, Santiago Abascal, se ha volcado con actos en las comarcas de la provincia, granero de votos para su formación, al ser también la más rural. El partido conservador, el regionalista Teruel Existe y el PSOE de Pilar Alegría se disputan varios escaños que pueden decantar las alianzas del futuro Gobierno regional, que, salvo sorpresa en las urnas, volverá a presidir el popular Jorge Azcón.
En Teruel cada papeleta determina más el destino de la comunidad que en las otras dos circunscripciones. De los 67 escaños en juego en los comicios del 8 de febrero, catorce salen de la provincia más despoblada, con casi 136.000 habitantes, frente a los dieciocho de Huesca, que tiene 228.000 habitantes, y los 35 diputados de Zaragoza, donde viven un millón de personas. En total en Teruel votan algo más del diez por ciento de los aragoneses y cuentan con un veinte por ciento de los representantes en las Cortes de Aragón. Es fruto de la ley D'Hondt.
El sistema electoral premia a la comunidad más pequeña de tal forma que el precio para lograr un escaño es mucho más bajo que en las otras dos circunscripciones. En Teruel es suficiente con 7.500 votos para conseguir un escaño, si todos los aragoneses con derecho a voto lo ejercieran en las próximas elecciones. En la provincia capitalina, Zaragoza, se requieren más de 21.500 sufragios para obtener un representante en el Parlamento regional.
Se da la circunstancia además de que tres de los principales presidenciables en estos comicios, el de Vox, Alejandro Nolasco, el de Teruel Existe, Tomás Guitarte, y el del PAR, Alberto Izquierdo, se presentan por esta circunscripción. Aunque ninguno de ellos tendrá la capacidad para ser investido nuevo presidente ya que, en el mejor de los casos, Nolasco lograría doce representantes, el que mejor resultado sacaría de los tres turolenses. No obstante tanto él como Guitarte pueden tener en su mano convertirse en el nuevo socio preferente del presidente Azcón.