El PSOE, cuyo relato feminista ha recibido con el caso Tomé una fuerte sacudida, ya ha elegido a quien quiere que sea la sucesora del defenestrado presidente de la Diputación lucense: Carmela López, actual diputada provincial de Economía y alcaldesa de Burela. Pero que reciba el bastón de mando provincial pende, más que de un hilo, del voto de José Tomé, quien, pese a ser despojado de la militancia socialista tras las denuncias, se negó a entregar su acta de diputado. La aritmética no deja otra opción: el gobierno bipartito del BNG necesita el voto de Tomé, ahora no adscrito, para superar conjuntamente los 12 diputados que el PP tiene en la cámara lucense.
Los populares, conscientes de esa aritmética y de las contradicciones en las que tendrían que incurrir los nacionalistas para no descabalgar en Lugo, intentan presionar a los de Ana Pontón con este asunto. Porque el próximo miércoles, en palabras de la secretaria general del PP, Paula Prado, se verá si el BNG «está al lado del feminismo».
«Las posiciones de Ana Pontón denotan lo alejados que están de los gallegos y gallegas; parece que van a aceptar en la Diputación de Lugo el voto del supuesto acosador sexual», auguraba este fin de semana la número dos del PP gallego en declaraciones a los medios durante la Interparlamentaria del PP, celebrada en La Coruña.
Prado intenta forzar a los nacionalistas a desvelar si sacrificarán su relato feminista para conservar la Vicepresidencia de la Diputación, porque «los lucenses merecen saber qué van a hacer, más allá del paripé de estas semanas: se verá si están al lado del feminismo o si quieren aferrarse al sillón», ahondó la número dos de los populares gallegos desde La Coruña, según recogió Europa Press.
A su juicio, los nacionalistas se quitarán la careta si priorizan mantener la Vicepresidencia aunque ello manche el relato de un partido que presume del feminismo como guía: «Si aceptan, tiene que saber todo el mundo que formarán gobierno con los votos de un presunto acosador sexual», insistió la secretaria general del PPdeG. En la misma línea se ha pronunciado en estos días Antonio Ameijide, portavoz del PP en la Diputación de Lugo, que acusa a los nacionalistas de haber mantenido un «silencio cómplice».
El caso Tomé saltó antes de Navidad, al trascender que se acumulaban media docena de denuncias de mujeres del PSdeG y de su entorno contra el entonces presidente de la Diputación de Lugo por supuestos episodios de acoso sexual, tramitadas a través de un canal interno del PSOE.