Ramón Planes: «Veremos a equipos saudíes jugando la Champions»

—¿Está solo en Yeda?

—Sí, mis tres hijos están trabajando o en la universidad, y ya cada uno hace su vida. De hecho, el mayor, Ramón, está siguiendo mis pasos. Con 23 años ya trabaja en la dirección deportiva del Nàstic. Creo que, como me sucedió a mí, es muy importante conocer el fútbol desde abajo, desde las categorías modestas. Ahí te forjas, porque ese fútbol no tiene nada que ver con la burbuja del fútbol profesional.

—Usted empezó también muy joven en la dirección deportiva, pero antes fue jugador y hasta entrenador

—Yo jugué en todas las categorías del Lleida, hasta Tercera. Era un jugador técnico al que le gustaba el buen fútbol, pero rápidamente me di cuenta de que no llegaría a ser profesional y de que ese fútbol que se jugaba en esas categorías no profesionales no me iba a llenar. No me sentía identificado con ser un jugador de Tercera o de Regional. De hecho, hubo un año que hasta lo combiné jugando en el equipo de fútbol sala de mi ciudad, que en ese momento estaba en División de Honor.

—¿Quién le mete este veneno del fútbol?

—Yo tengo la desgracia de perder a mi padre con 9 años y, tras su muerte, fue mi tío Juan el que me acogió. Él era entonces presidente del Lleida y, claro, ahí es cuando el fútbol entra de lleno en mi vida. Es que mi vida ha sido siempre 100 % fútbol. Y no me canso. Hace unos meses, en una cena con Txiki Begiristáin, que es buen amigo mío, me dice: «Yo alucino contigo, ¿nunca te hartas? Llevas 26 años de director deportivo y no paras». Y yo le contesté: «No solo no estoy cansado, es que me encanta lo que hago». Mire, cuando jugaba en el Juvenil del Lleida y cuando acabó la temporada, le dije a mi madre que ese verano me iba a Uruguay. Que mis vacaciones eran irme allí solo para ver fútbol. Un uruguayo que estaba en el primer equipo del Lleida me había hablado tanto del fútbol de su país que estaba como loco por ir allí.

—La que se montó en aquel Lleida-Real Madrid de 1994 con Benito Floro y ese famoso «¡Con el pito nos los follamos, Dios! ¡Con el pito!».

—Sí, yo estaba entonces en el club, que estaba entrenado por el mítico Mané, el mejor de la historia del Lleida. Nosotros éramos un recién ascendido, pero aquel partido lo ganamos 1-0, y en el descanso Benito Floro montó la que montó a sus jugadores. Le grabaron todo en 'El Día Después' y le echaron.

—¿Y cuándo le da por ser también entrenador?

—Pues otra pedrada. Ya ha visto lo que me gusta el fútbol. Cuando ya era juvenil, un día le dije al coordinador que quería entrenar, al equipo que fuera, al baby si así estaba bien. Y eso hice. Jugaba en el juvenil y entrenaba a los niños de 4-5 años. Y llegué a ser técnico también del Balaguer, en Tercera, y luego de otro equipo, el Trem, de Primera Regional. Fue ahí, era el año 1998, cuando me llama Serginho Livramento, un brasileño con el que había jugado al fútbol sala. Y me dice: «Oye, Ramón, ¿tú hablas portugués? Es que hay un nuevo coordinador de categorías inferiores en el Vasco da Gama, que es amigo mío. Le he hablado de lo loco que estás por el fútbol y, si te interesa, puedes venir aquí a entrenar». A la mañana siguiente estaba volando para Río de Janeiro.

—Y luego justo empieza su carrera como director deportivo: L'Hospitalet, Racing, Alavés, Lleida, Espanyol, Tottenham, Elche, Rayo, Getafe, Barcelona, Betis y, ahora, Al-Ittihad.

—Bueno, pero antes de comenzar en el L'Hospitalet, regresé de Brasil para jugar en el embrión de lo que hoy es el famoso Palma Futsal. Entonces se llamaba Manacor Fútbol Sala. Me hicieron una buena oferta y jugué un año. Y luego es cuando empiezo como scouting del L'Hospitalet, que estaba en Segunda B. Hago una labor muy buena con muy poco dinero, y es cuando asciendo a la dirección deportiva.

—En el Racing y en el Alavés coincide con Piterman. ¿Qué sabe de él?

—Nada. Él hizo su camino y yo el mío. De hecho, le hicieron un Informe Plus hace meses en el que yo no quise colaborar. Yo coincidí con Piterman seis meses en el Racing, y cuando le echaron pensé que a mí también me echarían, pero no fue así. Les gustó mi trabajo y me dijeron que querían renovarme. Y en el Alavés coincidí con él cuatro meses, pero vi cosas que no me gustaban y dimití. Mi carrera es la que es y no tiene nada que ver con Piterman.

—Tras 25 años trabajando en España, excepto la experiencia del Tottenham, ¿qué le hace venir a Arabia?

—Yo caí de pie en el Betis y estaba muy feliz. Hicimos un gran equipo y buenos fichajes, pero la clave estuvo en la venta de Luiz Felipe. Un jugador que compramos a la Lazio a coste cero y lo vendimos al Al-Ittihad por 23 millones. Esa negociación les gustó a los dirigentes del Al-Ittihad, que entonces buscaban director deportivo, y desde ese mismo verano de 2023 negocian conmigo para venirme a Yeda. Y acepté en enero de 2024. Aproveché esos meses para informarme bien del proyecto, que lo estaban haciendo alrededor de Benzema, de lo que es el PIF, el fondo de inversión que está metiendo dinero en los cuatro grandes equipos de Arabia. También me documento sobre el país y qué es eso de «Visión 2030»… Y ya ha visto que a mí me van los retos valientes, así que acabé aceptando. Y, claro, aquí hay un salto económico en lo personal, pero también en lo profesional. Estoy en un mercado donde me puedo sentar en la mesa con los grandes clubes de Europa y eso tiene un valor para mí muy importante. Creo que tomé una decisión en la que salía ganando en todos los sentidos.

Fichaje de Vinicius

«Hay mucho ruido alrededor de Vinicius y yo no voy a alimentarlo. Quiero ser prudente»

—¿Le gusta Arabia?

—Yo he descubierto un gran país, se lo digo de verdad, un país con un sentido de pertenencia brutal, con mucha gente joven, con fuerza y con ilusión por expandirse y crecer. Es que no tengo ninguna queja. Ellos se están abriendo al mundo y, sencillamente, hay que entender que tienen una cultura distinta y hay que respetarla e integrarse. La gente es muy amable conmigo y con todos los españoles que hemos traído al club desde mi llegada, que somos alrededor de cuarenta entre scouting, fisios, médicos, readaptadores, nutricionistas…

—La gente acusa a Arabia de generar inflación en el fútbol.

—El fútbol es una industria y es bueno que haya aparecido un mercado como el saudí. Cuando se pagan esos precios que se pagaban en Italia en la década de los noventa, o ahora en la Premier, no pasa nada, pero lo hace Arabia y sí pasa. Es que no tiene sentido. Aquí hay muy buenos equipos, se practica un buen fútbol y, si además te pagan bien, ¿cuál es el problema? Los jugadores vienen porque ven un proyecto deportivo y económico de calidad.

—¿Cómo es el Al-Ittihad?

—Es un club con mucha historia y mucha afición, que llena todos sus partidos como local y que tiene mucho seguimiento fuera de Yeda. Le diría que es un club muy emocional e intenso.

Benzema

«Al principio le costó adaptarse, pero es el líder del proyecto, nos ha hecho ganar un doblete 20 años después y quiere renovar»

—¿Qué supone tener a Benzema?

—Es el líder del proyecto. Al principio, los primeros meses, cuando yo aún no estaba, le costó adaptarse, como a tantos otros, pero luego lo ha hecho hasta el punto de llevarnos a ganar la Liga y la Copa la pasada temporada, un doblete que no se conseguía desde hace más de 20 años. Además, fue el máximo goleador y fue nombrado MVP del torneo. Él y Cristiano son los que han dado el salto de imagen y caché a la liga saudí. Son los embajadores de este fútbol saudí y, a partir de ambos, se ha desarrollado todo lo demás.

—Acaba contrato en verano. ¿Le va a renovar?

—Él quiere seguir, tiene ganas de continuar en Arabia y en el Al-Ittihad. Ha visto que hay un proyecto serio y con buenos jugadores, y su voluntad es jugar más años. Ojalá sea así. Me parece un jugador brutal, que rebosa madridismo, y que haber estado tantos años allí le ha hecho ser un líder y un tipo muy inteligente.

Benzema y Planes, saludándose antes de un entrenamiento abc

—Ahora en Arabia ya no se fichan cracks en el ocaso de su carrera. Eso ha girado hacia futbolistas en plenitud que también son estrellas. ¿Ve a Vinicius jugando en Arabia?

—Arabia va ligada a los grandes nombres del fútbol y, como bien dice, ahora se traen futbolistas de 22-23 años a 27-28. Quiero ser muy prudente con este tema de Vinicius. Él tiene aún año y medio de contrato y ha vivido grandes historias en el Madrid. Es que casi gana un Balón de Oro, tiene dos Champions y todo ese ruido a su alrededor no quiero alimentarlo. No me gusta. Muchas veces me preguntan si traería aquí a Pedri, que ya lo fiché yo para el Barça. Joder, claro, cómo no le iba a traer aquí, pero hay que entender que hay ciertos fichajes, los de máxima talla mundial, en los que los directores deportivos no somos los únicos responsables de realizarlos.

—¿Ve en el futuro a equipos saudíes compitiendo en la Champions?

—Sí que lo veo. Mire la Euroliga, está jugando Dubái. O la NBA quiere montar dos o tres franquicias en Europa. La gente tiene que entender que el fútbol es una industria. Vale, que debe conservar sus valores, pero al final es una industria muy potente en un mundo totalmente globalizado. Al-Hilal compitió fenomenalmente en el Mundial de Clubes: el Madrid no le ganó, eliminó al City en octavos… Entonces, claro que veo en un futuro a equipos saudíes jugando en la Champions y lo veo dentro de una normalidad.

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