El lago de la carne

Bajo los castaños, la carne negra centroafricana, o la negra caribe, o la negra de tierra adentro de la América nuestra. Carne barata y humillada, hipotecada ante las mafias, las manadas de chulos, las bandas de los mayores canallas del submundo nocherniego. Y diurno, que las horas extraordinarias alivian los créditos, y ahí están, a pie del camino, ancladas en las curvas, esperando en pleno día al coche que se detiene con el cliente salido, el salvador que la humilla por un precio de cabra moribunda.

Lago de la carne, y los políticos a lo suyo, y la sociedad a su aire, y la esclavitud presente y sin disfraces, actuando a su libre albedrío, llevando putas, negras putas sin nombre ni pasado, de un lado a otro, abiertamente, sin temer a nadie, que aquí no pasa nada, hombre, que nadie se atreve a luchar contra el exterminio de la dignidad humana. Son putas negras, yeguas alquiladas, malditas perras.

De todas partes llegan, en cualquier rincón trabajan, bajo el más frondoso de los árboles, sufren, se entregan, cobran y pagan, que son ellas, las esclavas, las que mantienen el negocio más vil de esta España que va tan bien. Trota un gamo escapado del monte de El Pardo y galopa un degenerado sobre una negra, negra carne, mañana negro, negra muerte acumulada tierra a tierra, polvo a polvo, herida a herida.

Han venido en paisaje de ganado. Pateras, bodegas de mercantes, hacinadas en camiones que no se detienen. Y ahí está, carne negra y maltratada, bordeando el lago de los sueños infantiles, disputando a las ardillas el reino de las ramas, compartiendo con los gorriones los vientos infectados y miserables de una sociedad que las desprecia, apenas las mira, jamás las contempla con el estupor y la piedad que inspiran los seres humanos derrumbados. Ellas no son seres humanos. Son putas negras, negras putas, que bastante tienen con poder trabajar en esta tierra acogedora, primer paso de la Europa libre y unida, paraíso del dinero, retrato indignante del cinismo y la hipocresía. Ya vienen los chulos a recaudar sus ganancias. Pero tú te quedas aquí, negra puta, puta negra, que hoy has trabajado muy poco. Si sigues en este plan, desapareces, o te dejamos inútil para siempre, tía guarra, puta negra, negra puta, que bastante hemos hecho trayéndote hasta aquí, a Madrid, puerta de Europa, que no te lo mereces, maldita, que no te lo mereces.

Lago de la carne negra.

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