La agrupación de la Redención ha perdido la mitad de sus contratos en la Semana Santa de Sevilla en un año

Ambos casos son llamativos por la cantidad de años que los sones de la Redención llevaban acompañando a sus pasos de misterio: veinte en el caso de la calle Feria y dieciocho en Ciudad Jardín, habiéndolo hecho de forma ininterrumpida desde la primera salida procesional del Señor de la Esperanza en el Puente del Cedrón en 2008. La hermandad de Montesión anunció en julio que Santa María Magdalena de Arahal irá en adelante tras el Señor de la Oración en el Huerto, mientras que la nueva junta de gobierno de la Milagrosa se ha desvinculado de sus dos bandas esta misma semana optando por Virgen de los Reyes para el misterio.

Actualmente, la Redención mantiene su contrato con el Dulce Nombre de Bellavista el Viernes de Dolores y con su propia hermandad del Beso de Judas el Lunes Santo. No se puede descartar por completo que la banda siga tocando en Sevilla el Sábado de Pasión, pues la agrupación parroquial de la Humildad de Sevilla Este aún no ha anunciado a la formación que acompañará a su paso de Cristo en 2026 después de que Encarnación se vinculase al Divino Perdón de Alcosa, aunque es sólo una posibilidad.

La banda ha perdido en unos meses la Milagrosa y Montesión y se mantiene en Bellavista y su hermandad del Beso de Judas

La formación hispalense terminará el año con un sabor agridulce. En un margen estrecho de tiempo, ha protagonizado momentos históricos con la participación en los fastos de la coronación canónica de su titular, la Virgen del Rocío, habiendo puesto el acompañamiento musical a la imagen en uno de sus traslados extraordinarios, para posteriormente vivir la salida de dos de sus cuatro hermandades.

Las razones de la 'crisis'

¿Qué ha ocurrido para que las juntas de gobierno dejen de apostar por la banda de la Redención después de tantos años? La cuestión musical no es el problema, porque la banda, después de 47 años de historia, se encuentra en uno de sus momentos de mayor brillantez interpretativa y de formación de sus componentes. Cuenta además con una cantera sólida como es la agrupación juvenil, la que lleva el nombre de María Santísima del Rocío, desde la que unos jóvenes músicos muy entusiastas dan el salto a la banda grande. Los miembros de ambas bandas estuvieron presentes de forma conjunta en las procesiones de su dolorosa en julio, donde quedó patente el nivel en el que se encuentran actualmente.

Sin embargo, no todas las bandas pueden estar en auge y gozar de gran popularidad a la vez porque el pastel a repartir es el mismo. Ahora mismo, otras formaciones que venían de tiempos más discretos, como las mencionadas de Arahal y, sobre todo, Virgen de los Reyes, se han revalorizado al haber recuperado un nivel perdido hace años. Esto se ha unido a factores como su repertorio variado y actualizado, con un buen número de firmas diferentes de prestigio sin renunciar a los grandes clásicos atemporales. Sin dejar a un lado, por supuesto, que algunas formaciones son más mediáticas que otras y consiguen calar más en el imaginario cofradiero hasta el punto de que la primera decisión de algunas juntas de gobierno, cuando toman posesión, es apostar por la banda del momento. Todo ello supone inevitablemente que otras, como ocurre ahora con la Redención, queden relegadas a un papel más discreto.

Se le puede llamar moda, tendencia o cambio de paradigma. Lo cierto es que en un momento en que las agrupaciones musicales han vuelto a ganar el prestigio y la popularidad que se perdieron hace mucho, la Redención, pese a seguir siendo valorada fuera de Sevilla con compromisos recientes como las magnas de Lucena y Córdoba o en Ceuta, ha pagado el pato del excelente estado de salud que vive el estilo musical sevillano por antonomasia, con otras bandas que han sabido entender mejor lo que buscan actualmente muchos cofrades. Sin embargo, el mundo de las cofradías es cíclico. Lo que quienes gobiernan las hermandades creen que es mejor para sus titulares hoy puede ser distinto a lo que consideraban ayer para volver a cambiar mañana.