Y, sin embargo, en el archipiélago los populares cierran la puerta al adelanto electoral. Génova —que respalda a sus presidentes autonómicos a la hora de dar un paso al frente para poder sostener su discurso contra Pedro Sánchez, precisamente por no tener Presupuestos Generales— hace una excepción en este caso y respalda la decisión de la presidenta balear a pesar de que la doctrina era justamente la contraria.
Prohens aprobó el pasado verano los presupuestos de 2025. Y tener unas cuentas actualizadas es, precisamente, su principal argumento para no llevar a los ciudadanos a las urnas. En la cúpula conservadora respaldan esa reflexión: «Se trata de prorrogar sus propios presupuestos. No hablamos de la prórroga de la prórroga como sucede en Extremadura y Aragón, donde no tuvieron los de 2025 y Vox cierra la puerta a los de 2026».
En realidad, hay otro motivo de peso. La caótica situación en la que se encuentra Vox en esa comunidad desde hace casi dos años, con una ruptura interna irreconciliable. La primera crisis, en enero de 2024, dividió al grupo parlamentario. Meses después, los dos diputados díscolos empezaron a funcionar en una estructura paralela a la oficial del partido. Prohens ha tenido que ir lidiando con dos partidos distintos, y también eso le ha permitido jugar con aritméticas alternativas. Si hubiera elecciones, reflexionan en el PP, Vox tendría la capacidad de «recomponerse», fulminar a los críticos y rehacer el grupo con una línea oficialista.
Esa situación de debilidad de Vox, que no tiene comparación con otros territorios, es la que el PP también busca explotar. Y por eso Génova ha dado el aval a Prohens para seguir adelante sin convocar elecciones, con la idea de que el partido de Abascal se siga descomponiendo mientras los populares se consolidan como única opción. Salvo un giro de guion, Baleares tendría elecciones en 2027.
La única comparación posible con las islas es la comunidad autónoma de Cantabria. La semana pasada la oposición también aprobó la enmienda a la totalidad propuesta por el PSOE en un tenso debate del que Vox se ausentó. María José Sáenz de Buruaga tampoco prevé convocar elecciones. Su caso es distinto porque no depende de Vox, sino que cuenta con otra mayoría alternativa —la del Partido Regionalista de Cantabria—, que también le dio la espalda.