¿Cuál es el punto de partida para que Andalucía pueda capitalizar estas oportunidades? La región tiene mimbres… pero necesita evolucionar más rápido. La Comisión Europea realiza cada año una clasificación de las distintas regiones de la UE en función de su intensidad innovadora. El denominado European Innovation Scoreboard (EIS) analiza indicadores en más de 240 territorios entre los que existe una enorme disparidad, desde el liderazgo de los países nórdicos (los polos de Noruega, Suecia y Finlandia encabezan las estadísticas) hasta la posición más rezagada de amplias áreas de Europa del Este (como Hungría, Rumanía o Polonia).
Mejoras desde 2018
Andalucía ha mejorado sus registros de manera paulatina desde 2018, pero el margen (y la necesidad) de crecimiento es todavía muy alto. Este documento identifica cinco grupos en función de las capacidades de cada una de las regiones, encabezadas por las denominados 'líderes', seguidas por 'innovadores fuertes', 'innovadores moderados' y 'emergentes'. España no tiene representantes en el primer grupo, mientras que en el segundo figuran Cataluña, Madrid, País Vasco, Navarra y Comunidad Valenciana. Andalucía está encuadrada en el tercer escalón, con Galicia o Castilla y León.
La máxima valoración del European Innovation Scoreboard la marca Estocolmo, con 175 puntos; la mínima la representa Oltenia (en Rumanía) que apenas supera los 25. Andalucía tiene 86 puntos, tras sumar quince desde 2018. ¿Qué nos separa del conjunto de los innovadores fuertes, donde ya milita la Comunidad Valenciana, con 114 puntos? El gran desafío sigue siendo equilibrar las cifras de inversión entre el sector público y el privado.
La Comisión evalúa treinta indicadores en grandes bloques, como el capital humano, los sistemas de investigación, la digitalización y la financiación pública, junto a cifras del sector empresarial y aspectos intangibles como el registro de patentes, marcas y diseño. La conclusión es que existe un potencial innovador que no se traduce lo suficiente en conocimiento efectivo y palpable para el tejido productivo.
La inversión global en I+D+i ha crecido más de un 60% desde 2019, superando los 2.500 millones de euros
Las cifras anuales del Instituto Nacional de Estadística confirman este dictamen. La inversión global en I+D+i ha crecido más de un 60% desde 2019 (actualmente supera los 2.500 millones de euros). Sin embargo, el 65% de esta cifra procede del sector público y el 35% del privado. En los ecosistemas más avanzados de la UE, esta relación justamente la inversa.
Los datos del INE señalan que en torno a 500 millones de euros de la inversión empresarial se destinan al desarrollo de productos de alta tecnología (gracias a sectores como el aeroespacial o el químico). Es un apartado cualitativamente importante, pues de su crecimiento futuro depende que Andalucía se acerque a los parámetros de una región 'innovadora fuerte' (según la clasificación del European Innovation Scoreboard). Su volumen crece progresivamente (en 2020 esta cifra no llegaba a los 348 millones) y debería doblar su volumen a corto plazo para dar un salto real.
La expansión de la innovación asociada al tejido empresarial es esencial para limitar la brecha con los territorios más avanzados de España. La inversión en I+D+i por habitante en Andalucía es de 268 euros. La distancia es todavía abismal con respecto al País Vasco (954), Madrid (883), Cataluña (695) y Navarra (678); y también existe diferencia con otras comunidades como Aragón (417) y Valencia (332).
Pese a todo, la imagen y la proyección exterior del tejido innovador andaluz ha cambiado en la última década, gracias en parte a iniciativas de gran escala que madurarán en el próximo quinquenio.
Ejemplos de innovación
Uno de los grandes ejemplos es el inicio de la construcción del acelerador de partículas en Escúzar (Granada) para explorar los materiales con los que generar energía de fusión, limpia e inagotable, que requiere una inversión mínima de 700 millones. Junto a ello, el IMEC, instituto de referencia mundial en investigación y desarrollo de semiconductores, tiene previsto está gestionando la licencia de obras para el centro que construirá en Málaga, cuyas obras comienzan en el primer trimestre de 2027, con un desembolso superior a los 600 millones. El triángulo virtuoso lo cierra la Base Logística del Ejército en Córdoba, cuya construcción comenzará de manera inminente (y recibirá casi 400 millones).