Resuelto el verdadero misterio del archipiélago de las Bermudas

Los científicos llevan más de medio siglo dándole vueltas al tema. Y ahora, los sismólogos William Frazer, del Instituto Carnegie de Ciencias, y Jeffrey Park, de la Universidad de Yale, acaban de dar, por fin, una explicación. El trabajo se acaba de publicar en 'Geophysical Research Letters'.

Y no, no se trata de tecnología alienígena ni de portales tridimensionales al estilo de 'Stranger things', sino de algo, si cabe, incluso más sorprendente: una estructura geológica única y desconocida hasta ahora, una especie de 'segundo suelo' de 20 kilómetros de grosor oculto bajo las islas que actúa como un gigantesco flotador de roca. Algo que se aleja por completo del modo en que funciona la 'fábrica de islas' del planeta.

Pero veamos. Podríamos comparar la Tierra a una olla llena hasta arriba de una sopa caliente y espesa (el magma del manto, que forma una capa de casi 3.000 km de profundidad), cubierta por una fina 'espuma' sólida de roca fría (la corteza terrestre, que sólo tiene entre 15 y 50 km de grosor).

De vez en cuando, una burbuja de calor extremo (lo que llamamos una pluma del manto) sube desde las profundidades hasta la superficie, actuando como un soplete fijo. Pero como la corteza terrestre se mueve (debido a la tectónica de placas), ese soplete va quemando y agujereando la corteza en diferentes puntos a medida que las placas le pasan por encima, creando una hilera de volcanes. Así nacieron, por ejemplo, las islas Hawái: una cadena de islas donde las más viejas se van apagando y erosionando hasta hundirse bajo el mar, mientras que las nuevas surgen llenas de furia y lava. Es un proceso lógico, ordenado y predecible.

Pero Bermudas no funciona del mismo modo. Para empezar, es un archipiélago solitario, no una cadena ordenada por edades. Sus 181 islas e islotes son los restos de un volcán que se formó hace unos 33 millones de años. Según el manual, una vez que el volcán se apaga (y el de Bermudas lleva muerto una eternidad) y la placa se mueve, alejándose de la fuente de calor, la corteza debería enfriarse. Y al enfriarse, se vuelve más densa y pesada, lo que inevitablemente debería hacer que, como en Hawái, el suelo marino se hunda, llevándose la isla consigo.

Unas islas diferentes

Resulta evidente que eso, en Bermudas, no ha ocurrido. De hecho, el archipiélago descansa sobre lo que los geólogos llaman un 'oleaje' o 'abultamiento' del fondo marino. Es como si, bajo la 'piel' de la Tierra, hubiera una hinchazón, una especie de 'grano' que se niega a bajar. ¿Pero qué está empujando ese abultamiento hacia arriba si ya no hay fuego debajo?

Dado que por ahora resulta imposible bajar hasta ahí para comprobarlo, Frazer y Park optaron por la segunda mejor solución: escuchar. Y repasaron los datos de una estación sísmica permanente instalada en las islas para analizar cómo las ondas de los terremotos atravesaban el suelo bajo las Bermudas.

El procedimiento puede compararse con una ecografía. Cuando un médico quiere ver qué hay dentro del cuerpo de un paciente, usa ultrasonidos. Aquí, los científicos usan ondas sísmicas, las vibraciones de los terremotos, que viajan a diferentes velocidades según sea la densidad del material que atraviesan: corren rápido por rocas densas y frías, y se frenan en materiales calientes o menos densos.

Lo que Frazer y Park encontraron les resultó asombroso. Las imágenes de alta frecuencia de la litosfera, en efecto, revelaron dos interfaces o 'fronteras' muy claras. Una era el fondo de la corteza oceánica antigua (el llamado Moho fósil), pero debajo había algo más: una capa masiva, nunca antes vista, de unos 20 kilómetros de espesor.

Un 'flotador' de cristal

Lo más sorprendente es que esa capa extraña no es magma caliente, sino roca sólida que, de algún modo, ha sufrido una profunda alteración química. En su estudio, los investigadores sugieren que la capa se formó hace más de 30 millones de años, durante la violenta juventud volcánica de las islas. La interacción de los materiales fundidos con el manto circundante creó una nueva clase de roca, una que es significativamente menos densa que el manto normal.

En concreto, esta roca es unos 50 kilogramos por metro cúbico más ligera que el material que la rodea. Puede parecer poco, pero cuando tienes un bloque de 20 kilómetros de grosor de este material ligero, el principio de Arquímedes hace el resto.

Es lo que en geología se llama 'underplating' (o subplacado), pero a una escala descomunal. Por eso la isla no se hunde. Es como querer sumergir una tabla de madera en una piscina; la madera flota porque es menos densa. Y lo que Frazer y Park nos dicen es que debajo de Bermudas hay un inmenso 'chaleco salvavidas' de roca ligera adherido a la base de la corteza.

Esa flotabilidad extra es lo que mantiene a las islas por encima del nivel del mar, desafiando a la gravedad y al tiempo, impidiendo que el océano se las trague tal y como dictan las normas del enfriamiento térmico.

El hallazgo es importante porque 'tumba' varias teorías anteriores. Y es que hasta ahora se había intentado explicar la anomalía de las Bermudas con modelos complejos: desde una 'pluma térmica débil' propuesta por Jason Morgan en los años 80, hasta corrientes de convección impulsadas por los bordes de las placas, o incluso el reciclamiento de materiales volátiles en la Zona de Transición del Manto, como sugerían estudios geoquímicos llevados a cabo en 2019.

Sin embargo, ninguna de esas teorías explicaba satisfactoriamente por qué el abultamiento persistía sin una fuente de calor activa. Si fuera calor lo que levanta la isla, al apagarse el fuego, la isla caería, como un suflé que baja al sacarlo del horno. Pero el archipiélago no es un suflé; es una estructura sólida, y no se sostiene por el calor, sino gracias a una alteración química en la composición de las rocas que tiene debajo.

Inevitablemente, la solución al verdadero misterio de las Bermudas abre la puerta a nuevas preguntas. ¿Se trata de una simple excepción a la regla o de un mecanismo más común de lo que se creía? ¿Cuántas otras islas están siendo sostenidas por 'flotadores' de roca invisibles?

Por ahora, no lo sabemos, pero los investigadores ya planean buscar el mismo tipo de estructuras ligeras bajo otros archipiélagos del planeta. Mientras, el misterio de las Bermudas ha quedado, por fin, resuelto. O por lo menos el más importante de ellos.

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