El PP no solo no consigue reducir su dependencia de Vox, sino que la aumenta y a partir de ahora tendrá que reajustar su estrategia política sabiendo que el fenómeno de Abascal no da síntomas de tener techo.
Con estas elecciones Alberto Núñez Feijóo tenía un doble objetivo: acelerar un cambio de ciclo enseñándole la puerta de salida a Pedro Sánchez y enviar un mensaje de fuerza a su gran competidor por la derecha. Pretendía dejar claro que el PP es la fuerza hegemónica en ese espacio y, de paso, cambiar el marco de los votantes para las próximas citas en Aragón, Castilla y León y Andalucía. El PSOE afronta una debacle histórica, pero Feijóo no consigue librarse de Vox.
Los populares no cumplen las expectativas que se habían marcado con este adelanto electoral
Ninguno de los dos partidos esperaba un crecimiento tan sólido de Vox. Ni siquiera ellos mismos. La implicación en la campaña de Abascal ha sido absoluta, hasta el punto de ejercer prácticamente como candidato. En realidad, el líder de Vox sabía que se jugaba mucho. Toda su estrategia pasaba por impedir que Guardiola lograra la mayoría absoluta. Y, como se ha visto con los resultados en la mano, lo ha conseguido. En el cuartel general de Abascal no esperaban un crecimiento tan espectacular. Vox se ha coronado como el triunfador de la noche al llegar al 17% del voto en un territorio donde no lo tenía fácil. En la campaña se lanzó a la defensa del campo, pero tuvo que modular su discurso sobre la inmigración -gran bandera- por ser una comunidad muy poco afectada por este fenómeno. Los mensajes eran que sin ellos perdían la llave del Gobierno no habría cambio real porque Guardiola continuaría con políticas más propias del PSOE.
El PP se consolida como el gran ganador en Extremadura, pero no ha cumplido las expectativas que el propio partido se había marcado. No solo por quedar por debajo de los 30 diputados -en realidad apenas gana uno con respecto a lo que tenía, hasta los 29- sino porque Guardiola quería una mayoría tan holgada que Vox no pudiera condicionarle la legislatura. El adelanto respondió justamente a la falta de Presupuestos. A que el partido de Abascal se los tumbara. Estos resultados dejan en manos de Vox su investidura, les permitiría entrar en el gobierno autonómico si así lo exigieran y, de nuevo, los Presupuestos y el resto de la agenda legislativa de la región tendrá que pasar por ellos.
Feijóo exhibirá el hundimiento del PSOE, pero no puede 'pinchar' el globo de Vox
El crecimiento de Vox no es lo único que tendrá que analizar con detenimiento el PP. También hasta qué punto ha podido capitalizar la humillante bajada del PSOE. En los últimos días de la campaña muchos dirigentes autonómicos populares no escondían su sensación: «María lo tiene más fácil que el resto por la situación de Gallardo». Precisamente, la posibilidad de hacerse con una buena parte del electorado socialista fue lo que llevó a la presidenta de la Junta a hacer una campaña inédita, sin grandes actos ni mítines, sin participar en el debate televisado final y sin apenas presencia de líderes nacionales. Feijóo tuvo su último acto el martes y fue el único dirigente nacional que no asistió al cierre del viernes por la noche. En el equipo más cercano de Guardiola lo explicaban: igual de importante era convencer a electores socialistas atacando a Abascal con acusaciones de machismo como impedir que la izquierda terminara movilizándose en contra del PP. De ahí que 'adormeciera' la campaña en los días finales. Solo la polémica sobre el voto por correo alteró esa hoja de ruta tranquila, con una sobreactuación de la presidenta denunciando el «robo de la democracia» cuando se trataba de delincuencia común. Y tampoco sirvió para hacer daño a Vox, que ha firmado un ascenso sin matices.
Feijóo reúne a la Junta Directiva Nacional del PP este lunes en Génova. Podrá exhibir un triunfo electoral, pero no podrá agitar que Vox se desinfla. Al contrario, en la reunión que mantendrá Abascal con los suyos, el líder de Vox sí podrá confirmar que el auge de su formación va en serio. Los dos partidos ponen rumbo a las siguientes citas electorales: en febrero, Aragón; en marzo, Castilla y León; y en junio, Andalucía. Tres territorios en los que el rival del PP por la derecha se ve más fuerte. La negociación extremeña para el futuro gobierno de Guardiola también será clave. Abascal siempre ha tenido claro que le pondría las cosas difíciles siempre que necesitara uno solo de sus diputados. Al final serán cuatro.
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