Yuca, el tubérculo energético que conquista las cocinas del mundo

Una historia milenaria

Originaria de Sudamérica, la yuca (Manihot esculenta) ha acompañado a las comunidades indígenas durante miles de años. Su cultivo se extendió desde el Amazonas hacia África y Asia durante la colonización, y hoy es el cuarto alimento más consumido del planeta, después del arroz, el trigo y el maíz.

Su resistencia a la sequía y su capacidad de crecer en suelos pobres la han convertido en un cultivo estratégico para millones de personas. En España, su consumo ha aumentado en los últimos años, especialmente en dietas sin gluten o en propuestas gastronómicas que apuestan por ingredientes de raíz.

Cómo es y cómo se consume

La yuca es un tubérculo de piel marrón y pulpa blanca o amarillenta. Su textura, firme y algo fibrosa, recuerda a la patata, aunque su sabor es más dulce y terroso. Puede comerse hervida, asada, frita o convertida en harina, con la que se elabora pan, tortas o la popular tapioca.

Existen dos grandes tipos de yuca: la dulce y la amarga. La primera se puede consumir directamente tras la cocción, mientras que la segunda requiere un proceso de lavado y secado para eliminar los compuestos tóxicos naturales (cianogénicos) presentes en el tubérculo crudo. Por eso, nunca debe comerse cruda.

Valor nutricional y composición

Desde el punto de vista nutricional, la yuca es un alimento rico en hidratos de carbono complejos, especialmente almidón, lo que la convierte en una fuente de energía sostenida. Aporta alrededor de 160 calorías por cada 100 gramos cocidos, con bajo contenido en grasas y una cantidad moderada de proteínas.

Aunque su densidad vitamínica no es tan alta como la de otros tubérculos, contiene:

• Vitamina C, antioxidante natural que contribuye a la producción de colágeno y refuerza las defensas.

• Vitaminas del grupo B (B1, B2, B3 y B6), esenciales para el metabolismo energético.

• Minerales como potasio, magnesio, calcio y hierro, fundamentales para la función muscular y la salud ósea.

• Una pequeña cantidad de fibra, que ayuda a mejorar la digestión.

La yuca, además, no contiene gluten, lo que la convierte en un sustituto ideal de la harina de trigo para personas con celiaquía o sensibilidad al gluten. Por eso, su harina se emplea cada vez más en panadería y repostería sin gluten.

Beneficios para la salud

El principal beneficio de la yuca es su capacidad para aportar energía de manera estable. Al tratarse de un hidrato de carbono complejo, se digiere lentamente y evita los picos de glucosa que producen los azúcares simples. Esto la hace útil en la dieta de deportistas o personas que necesitan mantener un rendimiento físico constante.

También es una opción interesante en países donde los cereales no son abundantes, ya que proporciona calorías y minerales esenciales a bajo coste. En dietas occidentales, su consumo moderado puede contribuir a diversificar las fuentes de carbohidratos, evitando la dependencia exclusiva de trigo o patata.

Su fibra y su bajo contenido en sodio la hacen adecuada para favorecer el tránsito intestinal y cuidar la salud cardiovascular. Por otra parte, su harina, conocida como almidón de tapioca, se usa en preparaciones ligeras y digestivas, aptas incluso para personas con estómagos sensibles.

Cómo se prepara la yuca

Aunque la yuca requiere un poco más de atención que otros tubérculos, su versatilidad compensa el esfuerzo. Antes de cocinarla, se pela retirando la corteza gruesa y la capa rosada interior, y se corta en trozos. Se recomienda hervirla durante 20-25 minutos hasta que esté tierna, o freírla después de cocerla para conseguir una textura crujiente por fuera y suave por dentro.

En América Latina se sirve como acompañamiento de carnes o pescados, se emplea en sopas y guisos, o se transforma en chips y purés. En Brasil, la harina de yuca es la base del farofa, un plato típico; en Colombia y Venezuela se usa para elaborar arepas o pandebonos; y en Asia, el almidón de tapioca da origen a las famosas bolas de bubble tea.

Su sabor neutro permite incorporarla tanto en recetas saladas como dulces. Al hornearse, ofrece una textura jugosa y ligeramente elástica, ideal para panes sin gluten.

El auge de la cocina saludable y las dietas basadas en alimentos naturales ha devuelto protagonismo a la yuca. Su perfil nutricional equilibrado, su ausencia de gluten y su papel como fuente sostenible de energía la han convertido en una alternativa cada vez más valorada por nutricionistas y chefs.

Además, su cultivo tiene un impacto ambiental relativamente bajo y requiere menos recursos que otros cereales, lo que la sitúa dentro de los alimentos con potencial para afrontar los retos alimentarios del futuro.

La yuca es mucho más que un tubérculo exótico: es un alimento ancestral que combina energía, versatilidad y sostenibilidad. Su aporte de hidratos de carbono complejos, vitaminas y minerales la convierte en una opción interesante para quienes buscan una dieta equilibrada y libre de gluten.

Ya sea en forma de chips, puré, harina o tapioca, la yuca demuestra que los alimentos tradicionales también pueden ser una pieza clave de la nutrición moderna.

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