Durante estos meses, un equipo de restauradores como José Joaquín Fijo y Almudena Fernández junto a Óscar Laguna y Andrés Cea trabajan sin parar para el renacimiento de un conjunto «singular» con un presupuesto de más de 300.000 euros, una subvención del Ayuntamiento de 212.000 euros y aportaciones de varias entidades e instituciones de la ciudad. Subiendo por las escaleras de acceso al coro, existe un pequeño cuarto en la trasera del órgano donde se está actuando consolidando los fragmentos sueltos en los caños y se están restaurando golpes, grietas, agujeros y otros daños.
Sin embargo, Cea, del Instituto del Órgano Hispano, explica que el instrumento «tiene una singularidad única de su caja musical con unas características técnicas como un teclado de octava corta, una disposición de registros rica, equilibrada y una presencia del temperamento mesotónico que lo hacen único para la interpretación del repertorio barroco español». Por ello, «hay que actuar sobre los golpes, las rayas o las grietas pero se va a intentar que el teclado, donde hemos notado un desgaste, se repare pero se pueda ver que se ha usado durante más de dos siglos y medio». «Sí queremos que el teclado, que tiene 45 notas, se subsanen holguras y roces», según el organista.
Asimismo, se actuará sobre los secretos (las cajas de madera internas y fundamentales para el aire y el sonido), reintegrando las chapas que están deterioradas, ajustando sus elementos, y restaurando el resto de piezas del conjunto. La última fase será la de la afinación, para que el órgano vuelva a sonar como en el siglo XVIII.
Saliendo al coro, José Joaquín Fijo muestra a ABC la restauración del mueble que tenía «golpes, rayas, grietas y pérdidas de tallas y policromía» mientras que señala algunas firmas de «músicos o sochantres según sospechamos» que pudieron actuar en el siglo XIX o XX en San Nicolás. Como curiosidad, Cea y Fijo señalan una pieza del conjunto donde han hallado «unos insultos de una persona que actuó sobre el órgano en 1888 que profirió improperios contra otra que había tocado el instrumento cuarenta años antes». En la madera, se pueden adivinar palabras malsonantes como 'cabrón de primera' o 'por culo'. Volviendo a los trabajos en el conjunto, se observa entre los andamios la belleza de la decoración mural con pinturas al temple de Domingo Martínez, Vicente de Alanís y Pedro Tortolero, máximos exponentes de la escuela de Bartolomé Murillo.
Un conjunto «excepcional» con un órgano y su gemelo
Otra excepcionalidad compositiva del órgano de San Nicolás es que el 'gemelo, real o fingido', «es excepcional». El órgano musical en sí, en el costado del Evangelio, más la caja simétrica decorativa, en el costado del Evangelio, hacen del órgano «un conjunto coherente, absolutamente original y único», según declara Justo Rufino, uno de los promotores del proyecto, feligrés y antiguo hermano mayor de la Candelaria. En Sevilla, sólo la Catedral y la iglesia de Santa Ana poseen órgano gemelos, algo reservado para los grandes templos.
Otro punto a destacar es «la coherencia estética del conjunto formado por las tribunas donde se asientan los órganos, las celosías que cierran los vanos que dan a las naves o la decoración pictórica de los paramentos arquitectónicos», tal y como señala Rufino. Recuerdan las posibilidades que puede haber con el órgano debido a su accesibilidad, ya que es una pieza histórica en un templo abierto numerosas horas al día mientras que «otros instrumentos de este tipo, se ubican en los conventos de clausura, donde el acceso de organistas y músicos se ve restringido, imposibilitando su uso regular. San Nicolás tiene previsto en su plan rector el uso litúrgico, conciertos recurrentes, docencia superior, grabaciones o visitas didácticas».
Se quiere aprovechar que en 2026, se cumple el cuarto centenario de la publicación del tratado 'Facultad orgánica', una obra de 1626 de Francisco Correa de Arauxo que supuso la primera gran obra teórica en torno al órgano de tubos y en dos años más tarde, se celebra el quinto centenario del nacimiento del compositor Francisco Guerrero. Se trata de dos figuras musicales de alcance internacional y sus obras son recurrentes en conciertos, grabaciones y docencia en cualquier parte del mundo, tal y como recuerda el párroco Miguel Ángel Núñez. Otro hito de esta pieza es que la primera academia gratuita de órgano de Sevilla, a cargo del maestro de capilla José Blanco tuvo como sede San Nicolás sobre 1860.
El órgano histórico de San Nicolás fue construido por el maestro organero Francisco Pérez de Valladolid en 1758, tal y como aparece en la trasera del instrumento en una nota que se ve en el cuarto existente junto al coro del templo y donde se señala la finalización de los trabajos en noviembre de ese año. Andrés Cea señala que «es probablemente el más antiguo de la ciudad». Fue construido inmediatamente después del Terremoto de Lisboa de 1755, que devastó Sevilla, donde se perdieron todos los órganos históricos de la capital. Sólo 3 o 4 ejemplares podrían situarse en fechas próximas pero carecen de datación documentada.
Los órganos históricos de Sevilla
En Andalucía se conservan unos 350 órganos históricos de los siglos XVII, XVIII y XIX, de los cuales unos 120 se encuentran en Sevilla, tanto en la capital y como en la provincia. Esa concentración de órganos hacen que sea una de las zonas más ricas de Europa, no sólo en número sino también en calidad, teniendo en cuenta la autenticidad de la mayoría de los instrumentos y de sus muebles.
Sevilla atesora unos 40 órganos históricos, de los cuales sólo 3 se encuentran en condiciones óptimas (convento de Santa Inés, basílica del Gran Poder e iglesia de San Isidoro). Diez se encuentran en funcionamiento muy precario y el resto en situación de abandono. Aparte, en la capital hay otros 12 instrumentos de tipo romántico de entre finales del siglo XIX y principios del XX Y 5 instrumentos modernos.
Se espera que en el futuro, se puedan hacer conciertos puntuales, recurrentes o ciclos; integración en circuitos musicales nacionales, europeos o internacionales; grabaciones, cursos y talleres; acceso de estudiantes al instrumento y promoción de artistas; publicación de estudios sobre el órgano, y visitas culturales con audiciones musicales para promover el tesoro que se encuentra en la iglesia que está entre la Puerta de la Carne y la Judería.