Con proclamas como 'Queremos vivir, no sobrevivir' o 'Mires donde mires, todos son guiris' los residentes volvían a clamar por una solución para señalar a las administraciones públicas como garantes de la convivencia entre vecinos y turistas. Aunque el ruido de la calle superaba al ruido de los manifestantes, lo cierto es que más de un foráneo se interesó por la situación, mientras que otros, porque de todo hay en este país, no dudaron en cuestionar la causa de los residentes: «¡Iros a vivir a un cigarral!», espetó un viandante.
Al margen de esta falta de respeto, puntual, la concentración se desarrolló en un clima de convivencia vecinal, la misma que estos vecinos no quieren perder por el simple hecho de vivir en el corazón de la capital regional, un barrio que en fechas señaladas y días festivos alza el telón al espectáculo turístico olvidando a quienes dan vida a estas plazoletas los 365 días del año.