Si se confirma la debacle del PSOE en un territorio tradicionalmente fiel a la izquierda —y, a su vez, como espera el PP, se concreta un proceso de derechización histórico en esa comunidad por la suma de apoyos entre su partido y Vox—, en la cúpula popular, igual que entre algunos barones territoriales con mucho peso, esperan «marejada interna» dentro del PSOE. «Solo puede ir a más con las elecciones de Aragón, después Castilla y León y finalmente Andalucía. No hay organización política que resista perder elecciones una detrás de otra por salvar al líder y con la sensación de que deja morir al partido», reflexiona un presidente autonómico.
Extremadura será la primera, pero Aragón irá después. Y en el PP creen que «puede ser todavía peor» para los intereses del PSOE. La prueba fue el ofrecimiento hace solo unos días de Pilar Alegría para respaldar el techo de gasto del Gobierno aragonés y permitir la tramitación de presupuestos. Una oferta, dicen en el entorno más cercano al presidente, Jorge Azcón, «muy poco creíble», pero que evidenció «el pánico absoluto» de la ministra portavoz de Sánchez de ir a unas elecciones.
Circunstancia que Azcón aprovechará fuera de toda duda y que, además, cuenta con el respaldo total de Génova. El presidente de Aragón ha movido varias fichas a la vez: se niega a asumir las exigencias de Vox para aprobar las cuentas públicas —el partido de Santiago Abascal, como ocurrió en la Comunidad Valenciana, pedía al presidente del PP exhibir y asumir públicamente su agenda ideológica— enviando un mensaje contundente: «No vamos a pasar por ese aro. Los Presupuestos de Aragón son buenos. Vox no nos rebate una sola cifra. No se opone a nuestras políticas. Esto va de otra cosa», insistían en el núcleo duro de Azcón, deslizando que no sucumbirían ante un chantaje.
En el PP recuerdan que no hay organización que resista derrota tras derrota: «Se romperán»
«Tumbar a la portavoz de Sánchez»
Eso, dicen en el PP, le permite ir a unas elecciones -la idea es disolver las Cortes autonómicas en los próximos días y convocar comicios para el mes de febrero- en una «posición de fuerza». Y, por otro lado, Azcón forzará la primera crisis de gobierno de Sánchez con la salida de Pilar Alegría como candidata del PSOE. «Y no solo eso. Si fracasa como pensamos en las elecciones, la ministra de Educación será la primera gran pieza en caer del Ejecutivo de Sánchez». En el PP aragonés creen que su cercanía a Paco Salazar —inmerso en el caso del acoso sexual dentro del PSOE— sumado a que ejerce de portavoz de todas las decisiones de un Gobierno muy desgastado por la corrupción y los pactos con nacionalistas e independentistas «deja fuera de la partida» a Alegría. «Corre el riesgo de que le vaya peor incluso que a María Jesús Montero en Andalucía», advierten en el PP. En las últimas horas la UCO de la Guardia Civil ha registrado la sede de Forestalia en Zaragoza, en el marco del caso sobre Leire Díez. La empresa, ligada a Servinabar (de la que era propietario a medias Santos Cerdán) tiene su sede en Aragón y le pone en bandeja a Azcón relacionar la trama corrupta con el PSOE en su comunidad.
Y tras Aragón vendrán Castilla y León y Andalucía. En la primera la mayoría absoluta del PP es imposible y en la segunda está en duda. Pero de lo que no hay ninguna es que la derecha sumará de largo en ambas comunidades. El golpe para el PSOE y para la fortaleza de la izquierda en todos los territorios, coinciden los presidentes autonómicos consultados por ABC, será «inmenso» hasta el punto de que muchos de ellos creen que los socialistas «terminarán rompiéndose internamente».
«Sabemos de lo que hablamos»
El PP sabe de lo que habla. En 2015, aún con Mariano Rajoy en el Gobierno y la trama Gürtel en pleno apogeo, el PP comenzó a perder poder territorial. Fueron elecciones autonómicas y municipales muy duras. Pero, sobre todo, recuerdan dirigentes, «era imposible pasar página de la corrupción». Tardaron años en volver a tener «algo de credibilidad» para hablar de ella y ahora, el Gobierno de Sánchez afronta un proceso plagado de casos y aristas de corrupción. Por eso en el PP insisten en que «saben de lo que hablan» y dan por hecho que ese «fin de ciclo» es ya inevitable. Tarde lo que tarde, repiten, «llegará».
Y el goteo de elecciones —una estrategia trazada en el PP, que siempre rechazó la posibilidad de un 'super domingo' uniendo distintas citas electorales— puede ser clave para acelerar «el proceso de descomposición» de los socialistas. Un presidente autonómico lo resume: «En Extremadura renuncias a tener un candidato competitivo. Tus ministras más quemadas van a otras comunidades. Fuerzas a tu partido a movilizarse para perder. A dar la cara por casos de corrupción y otros asuntos que les avergüenzan. ¿Y en Moncloa creen que no va a pasar nada? Que van a seguir ahí, al pie del cañón. No hay partido que no se defienda internamente de un líder que lo ha condenado. Todo es cuestión de tiempo».