Según ha podido saber ABC hay una decena de mujeres repartidas por toda la geografía nacional dispuestas a «poner fin a la impunidad» con la que «han actuado algunos durante mucho tiempo». El paso de otras mujeres que han sufrido lo mismo, dicen, «las ha empoderado». Y argumentan que si no lo han hecho hasta ahora, según reconocen algunas con las que ha podido hablar este periódico, es por que «había miedo a tener represalias o a que no nos creyeran».
En la mayoría de casos las situaciones de acoso que han sufrido estas mujeres se han vivido en el ámbito laboral, con una posición dominante de poder del supuesto acosador sobre las víctimas, trabajadoras del partido, de instituciones o con cargos públicos que dependían o dependen de ellos.
Las fuentes consultadas por este medio señalan a cuatro hombres concretos con cargos en dos federaciones territoriales o la Ejecutiva Federal. Uno de ellos une un relato muy parecido en mujeres distintas. En todos los casos los hechos se habrían producido a lo largo de la última década y hay «algunos sostenidos en el tiempo». Los episodios que relatan van desde «mensajes subidos de tono, proposiciones indecentes dentro y fuera del ámbito laboral, promesas de cargo a cambio de sexo y hasta vídeos con contenido sexual explícito».
Aunque no en todos los casos lo habían puesto en conocimiento de sus respectivas federaciones o agrupaciones, indican las fuentes consultadas por ABC, sí existen denuncias por los canales internos como las que se produjeron contra Salazar, el exlíder del partido en Torremolinos o el presidente de la Diputación de Lugo, en las que «no se hizo nada, se dejaron en un cajón». Hay quienes optaron por cargárselo a la espalda pero «era sabido por todos lo que pasaba y se le protegió a él».
El feminismo clásico alza la voz
En shock todavía por el contenido de las denuncias contra Paco Salazar que se conocieron la semana pasada, el feminismo clásico que ayudó a Pedro Sánchez a llegar al poder ha decidido alzar la voz para que «paguen por el daño que nos han hecho a las mujeres y al partido». «Este tipo de personajes nunca deberían haber representado las siglas del PSOE», señala una de estas mujeres, visiblemente enfadada, que lamenta «la nula protección que han tenido desde arriba durante todo este tiempo».
«No es un caso, ni dos; son ya demasiados casos, durante un mismo periodo de tiempo»
El feminismo clásico socialista, enfrentado a una parte del partido que defiende una idea de la mujer muy distinta a la que ellas defienden, dice «no entender» que se haya «permitido» que esto ocurriera sostenidamente en el tiempo. «No es un caso, ni dos; son ya demasiados casos, durante un mismo periodo de tiempo» sostiene una fuente con la que ha conversado este periódico. Añade, además, a modo de repulsa, el «asco» que les produce que «estos tipos venían a las manifestaciones del 8M y nos dábamos abrazos con ellos pensando que realmente defendían nuestra causa».
Confiadas en que esto acabaría en Salazar y Antonio Navarro, el líder del partido en Torremolinos, cada nuevo caso y los detalles de los mismos que se van conociendo sientan como «una patada» a los valores del Partido Socialista. «Dan ganas de llorar», sostiene una de estas mujeres, cuando recuerda «todo lo que hemos luchado y lo que hemos sufrido para llegar hasta aquí, para que ahora vengan unos cuantos señores con protección institucional a echar por tierra todo lo conquistado». Coinciden todas en que «nadie ha asumido la más mínima responsabilidad, nadie ha pedido perdón». Y señalan a la cúpula del partido, con Pedro Sánchez, María Jesús Montero, Rebeca Torró y Pilar Bernabé, como principales culpables de «la mala gestión» del 'caso Salazar'.