Ello supondrá que se encadenen cinco ejercicios seguidos de alza. Si se analiza el último lustro -lo sucedido de 2020 a 2025-, lo que cuesta subirse a un taxi ha sufrido un crecimiento acumulado que se mueve en torno al 20%. El presidente de Autacor, José Antonio Coca, defiende que las subidas en el último quinquenio obedecen a «meras actualizaciones respecto a los costes de producción» que tienen los taxistas.
Para ver de forma práctica la evolución, ABC toma un caso práctico: el coste de una carrera mínima en la tarifa uno -días laborables de seis de la mañana a nueve de la noche- y en la dos. Esta última corresponde a las 24 horas de sábados, domingos y días festivos; nocturnos en jornadas laborables de (21.00 horas a 6.00); las fechas de la Semana Santa y la Feria o los días 24 y 31 de diciembre de 6.00 a 21.00 horas.
La situación de partida de 2020 -hay que tener en cuenta, eso sí, que en el lustro anterior, 2015/2019, sólo en 2018 hubo subida de precios; en el resto se congelaron- era que la carrera mínima en tarifa uno salía por cuatro euros. Actualmente, el coste es de 4,72. Es decir, se ha producido un incremento del 18%, con 72 céntimos más de coste.
Si se salta a un servicio idéntico pero en la tarifa dos, al remontarse a 2020, se pagaba por él 4,91 euros y en la actualidad el importe es de 5,9. Al cruzar ambos datos, se obtiene un incremento del 20,2%. En dinero contante y sonante, es un euro más que hay que abonar respecto a hace un lustro.
El incremento no es homogéneo en ambas tarifas porque en 2023 ambas no subieron lo mismo. Ese ejercicio ha sido el de mayor incremento de los precios tanto en los servicios de días laborables como en los de los fines de semana o nocturnos. En la tarifa uno, se dio un incremento interanual de su coste para el ciudadano del 6,8% -de 4,12 euros de carrera mínima se saltó a 4,4- y en la dos la subida fue mayor. El crecimiento se estiró hasta acariciar el 9% -de 5,05 euros se pasó a 5,5-.
Los taxistas justificaron este incremento en el contexto de fuerte subida de la inflación que se desencadenó en Europa tras el estallido de la guerra de Ucrania, que se dejaba sentir en sus cuentas de gastos; especialmente por los desembolsos que tenían que hacer para adquirir el combustible.
El presidente de Autacor defiende, en declaraciones a ABC, el incremento de los precios de este servicio público en la capital en el último lustro. Señala que «esas subidas son meras actualizaciones respecto a lo que se incrementan los costes de producción. Hay años que se suben más y otros menos según el coste que supone prestar el servicio».
Coca añade que, si se mirara la evolución del coste de otros productos y servicios en el último quinquenio, «seguramente el nuestro está entre los más bajos. Y eso no sólo pasa aquí, sino que es así a nivel andaluz». «Los precios del servicio se adaptan a las necesidades de los gastos que tenemos para ejercer nuestra actividad», incide.
Luego, recuerda que «de siempre Córdoba ha tenido una de las tarifas más baratas» de las capitales españolas. «El precio se calcula de acuerdo a muchos parámetros: población, renta per cápita o turismo estacional. Se establece así para que haya garantías de accesibilidad a este servicio de transporte y que al mismo tiempo no haya menoscabo económico para el taxista al ejercer su actividad», explicó el máximo responsable de este colectivo.
El último informe de la organización de consumidores Facua sobre este servicio público ponía cifras a que Córdoba esté entre las urbes del país donde más económico es coger un taxi. Estudió el sistema tarifario existente en abril de 2024 en 57 ciudades -a todas las capitales de provincia de la nación se sumaba algunas más-. Estableció un sistema de baremación de mayor a menor coste, en el que 90 puntos era lo máximo. San Sebastián, con 78, fue la más cara. A Córdoba le correspondió el puesto 39 (36).
El sector encara ahora el proceso de aprobación de las tarifas de 2026. Éste ya ha hecho su propuesta: un aumento del 2,7%. De materializarse, la carrera mínima en tarifa uno subiría de los citados 4,72 euros a 4,85. En la dos, el incremento sería de 5,9 a 6,06.
La propuesta de subida para 2026 es del 2,7%, que respalda el Consejo del Movimiento Ciudadano y a la que se opone Facua
El Consejo del Movimiento Ciudadano (CMC) se posicionó, en un comunicado, la pasada semana «aceptando la subida del 2,7%, coincidente con la variación del IPC». Este órgano de participación indicó que no apoyaría un aumento mayor, porque, aunque es cierto que «es una actividad que afronta nuevos costes», dichos costes «se equilibran con los nuevos desarrollos [residenciales] de la capital». Sí reivindicó que la tarifa normal se extienda a los nuevos crecimientos urbanos que están en desarrollo en el mismo momento que haya viviendas habitadas», parcelaciones en legalización o polígonos industriales.
Facua emitió este martes un comunicado en el que criticó que el CMC «considere válida la propuesta de Autacor, que permite, por ejemplo, imputar a los usuarios más de dos millones de servicios externos de los taxistas, como gastos de teléfono, internet y emisora, servicios de gestoría, sistemas GPS e impresoras, que presta la propia Autacor». Aseguró que «incorporar conceptos de este tipo a las tarifas, al no tener relación directa e indispensable con la prestación del servicio, vulnera el principio de proporcionalidad y genera un incremento injustificado en el coste final abonado por los usuarios».
Memoria económica
Pese a las subidas acumuladas en los últimos años, Facua aseguró que «persisten las quejas ciudadanas por la escasez de taxis en determinadas zonas y franjas horarias [en julio, el Ayuntamiento anunció un estudio para determinar cuestiones como si serían necesarias más licencias, pero no ha vuelto a haber noticias de él] y por la reducción horaria única en España implantada en Córdoba».
El presidente de Autacor defiende que «los gastos que conlleva dar el servicio se incluyen dentro de la memoria económica» en la que este colectivo basa su propuesta sobre las tarifas para cada año. Los gastos que denuncia Facua, sostuvo Coca, «no son cuestiones ajenas al usuario; por el contrario, son para él. Si, por ejemplo, queremos que los taxistas tengan un móvil, para su localización, es un gasto que tenemos que valorar en nuestros análisis».
Dice que, si se tiene en cuenta la memoria económica realizada para calcular la subida de tarifas propuesta para 2026, «quizás el incremento debía haber sido más del 2,7% planteado». «Sevilla o Málaga están subiendo en torno al 5%, que es la realidad del sector. Pero aquí venimos de unos ejercicios de subidas acordes a la realidad y este año que la inflación ha estado un poco más baja y ha habido contención de costes, sobre todo en seguros, hemos decidido actualizar menos, pero siempre es algo supeditado a los costes», finalizó.