- Rayo Vallecano Batalla; Ratiu, Lejeune, Mendy, Chavarría; Ciss, Unai López (Gumbau, min.83), Pedro Díaz (Pacha, min.27); Isi (Fran Pérez, min.71), Álvaro García (Alemao, min.83), De Frutos (Óscar Valentín, min.71).
- Real Madrid Courtois; Valverde (Alexander-Arnold, min.83), Asencio, Huijsen (Militao, min.46), Carreras; Güler, Camavinga (Rodrygo, min.79); Bellingham; Brahim (Ceballos, min. 71), Vinicius, Mbappé.
- El árbitro Martínez Munuera (comité valenciano). Amonestó a Ratiu, Álvaro García, De Frutos, Huijsen y Brahim.
Hubo en el Madrid dos novedades respecto a Liverpool. Asencio por Militao y Brahim por Tchouaméni. Otro partido, y ya van cuatro, con Alexander-Arnold a disposición de Alonso y banquillazo para el inglés. Es muy llamativo que el lateral, por el que trabajó el club durante dos años para traerlo gratis de Anfield, ahora no valga ni para defender a Álvaro García.
Así que volvió a jugar Valverde donde él cree que no lo hace bien, y lo que le queda. Con Carvajal lesionado hasta el año que viene y Trent en modo invisible para Xabi, al uruguayo le queda lejos eso de volver al centro del campo, si es que vuelve. Con un '2' real, su sitio acabará siendo la banda derecha. Como la izquierda es, claramente, de Vinicius.
El brasileño sabe que en Vallecas le espera una de las aficiones más chinchonas de la Liga, y aunque contó hasta diez durante un buen tramo de la primera mitad, no faltó a su habitual pique con los Bukaneros. El nuevo hit era cantarle a Martín Presa que comprara toallas, pero los clásicos nunca desaparecen, y el 'Vinicius balón de playa' es uno de ellos.
El brasileño fue el mejor del Madrid en 45 minutos con menos sal que en la bandeja de comida de un hospital. Un par de disparos del Rayo, ambos despejados por Courtois, y una buena ocasión del brasileño, con mejor parada de Batalla. Pocos motivos para no bostezar y pensar más en el olor del clásico bocadillo de panceta de Vallecas que en el de un buen partido.
Por cierto, la ocasión de Vini vino precedida de una asistencia de Bellingham, que logró bajarle el centro de Carreras a pesar de la camisa de fuerza que intentó ponerle Lejeune. Es alucinante que estas acciones pasen de soslayo y un golpe accidental en un brazo sí sea señalado como penalti. En qué deporte tan injusto se ha convertido el fútbol.
La segunda parte trajo dos novedades. Bueno, antes del descanso ya llegó la primera. Pedro Díaz se fastidió la rodilla izquierda en una anticipación a Valverde, y se marchó lesionado. Tenía mala pinta. Y Huijsen, que volvió a estar blandito como el slime en los duelos, se auto sustituyó con la amarilla que vio en el 36. Todo lo que le sobra en el manejo de balón le falta en contundencia. Y como Xabi ya se lo ha aprendido, evitó riesgos y llamó a filas a Militao.
La segunda mitad tampoco fue una oda al fútbol. Mismo guion, pero con menos fuerzas. El Rayo solo tuvo 66 horas de descanso, y el Madrid tampoco es que corriera mucho en Anfield. De hecho fue el tercer equipo de la competición que menos kilómetros hizo en esta última jornada, pero la Champions siempre tiene como daño colateral un latigazo mental y físico. Así que Rayo y Madrid seguían siendo dos equipos que intentaban recoger agua con las manos, y así era imposible.
Había alguna acción aislada, como un disparo de Mbappé que acarició el palo izquierdo de Batalla; un tiro con la izquierda de Bellingham, abortado por Batalla; una llegada de Ratiu rematada por Álvaro Garcia, por encima del larguero de Courtois, y un disparo a bote pronto de Valverde que el portero argentino mandó a la esquina, pero el partido era un roscón de Reyes a las tres de la tarde un 15 de agosto.
Los cambios tampoco modificaron nada. Era un encuentro a cámara lenta, con dos equipos que parecían felices con el punto que se iban a repartir. Lógico en el Rayo, impropio en el Madrid. En un Vallecas en el que solo había ganado en una de las últimas cinco visitas, pretender hacerlo con ritmo de sacar a pasear a tu perrito una mañana de domingo, es complicado.
La absoluta nada en el tramo final, ya con Vinicius con el brazalete de capitán y con Alexander-Arnold en el campo. Se marchó Valverde con gestos de dolor en la parte posterior de su pierna derecha y veremos sin se marcha con Uruguay. El que sí se va al parón es un Madrid preocupantemente melancólico por una victoria en un clásico.