Sánchez empleó su intervención para promocionar sus logros climáticos y recordar al mundo lo vivido en Valencia con la dana y los incendios del verano. Además, advirtió también que España está dispuesta a hacer «lo que sea necesario» para combatir el cambio climático. El presidente reafirmó el compromiso de España con "el multilateralismo climático" y anunció 45 millones de euros al Fondo de Adaptación, al de Respuesta ante Pérdidas y Daños y al de Observaciones Sostenibles de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). «El cambio climático no es ideología, es ciencia», argumentó el presidente.
«El clima es mucho más que una estadística. Es el pan que falta cuando hay sequía o la casa que se pierde cuando llega la riada», dijo Sánchez, en un llamado a la acción colectiva. «Si no tomamos acciones decididas para reducir drásticamente las emisiones, existe un riesgo real de que en la próxima década se rebasen los dos grados de aumento de temperatura y todos sabemos las consecuencias tan devastadoras que tendrá para nuestros países», destacó.
Propaganda y crítica a los 'negacionistas'
Sánchez destacó los avances logrados en sus siete años de Gobierno, como el aumento del 140% en la capacidad instalada de energía solar y eólica, y el crecimiento exponencial del autoconsumo energético. «Creemos en la transición verde como un motor de crecimiento y de transformación», subrayó.
El presidente también criticó a quienes niegan o relativizan el impacto del cambio climático. «No hay evidencia empírica por abrumadora que esta sea capaz de hacer cambiar la opinión a quien ha elegido ponerse una venda en los ojos», dijo. «Hoy quiero dirigirme a quienes sí creen en la ciencia y tienen el coraje moral de dar la batalla. A todos ellos quiero decirles que pueden contar con España».
Sánchez presentó cifras alarmantes sobre el costo de la inacción: entre 2020 y 2023, la emergencia climática provocó pérdidas anuales de 44.500 millones de euros en la Unión Europea. Algunas estimaciones, añadió, calculan que el coste global de no actuar podría alcanzar hasta un tercio del PIB mundial. En cuanto a compromisos concretos, el presidente español celebró la reciente aprobación por parte de la Unión Europea de la meta de reducir las emisiones en un 90% para 2040 y en un 100% para 2050, respecto a los niveles de 1990. «España hará lo que esté en su mano para que Europa siga liderando esta ambición», aseguró.
Sánchez destacó, a su vez, que España ha superado los 1.700 millones de euros en financiación climática internacional en 2024, ha eliminado el financiamiento público a proyectos de combustibles fósiles y trabaja con otros países para gravar los vuelos en jets privados y clase premium. «Es lo justo, que quien más tiene y más contamina, pague lo que le corresponde», advirtió.
Sánchez concluyó su intervención con un llamado a la unidad y a la esperanza: «Se trata de afrontar el debate climático no desde el miedo, sino desde la esperanza, no apelando a los sacrificios y a las renuncias, sino a las oportunidades que brinda la economía verde. Actuemos juntos en lugar de fallar por separado», terminó en un discurso que duró menos de seis minutos para abrirle espacio a líderes de otras delegaciones que discurrirán en el segundo y último día de la cumbre.