La verdad y la apariencia

Kant diferenciaba entre el 'Schein', la falsa apariencia o ilusión, y el 'Erscheinung', la percepción que está conectada a la sensibilidad. Para simplificar, el autor de la 'Crítica de la Razón Pura' sostenía que el hombre sólo puede acceder a esa apariencia, a lo que él llamaba los fenómenos, pero nunca al 'noumenon' o esencia de lo real. Su filosofía desembocaba en un escepticismo sobre la posibilidad de conocer las verdades trascendentales.

Perdone el lector esta incursión en Kant, justificada para poder comprender mejor la naturaleza de la decisión que tienen que adoptar los siete magistrados del Supremo que juzgan a Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado. Esos jueces tienen que decidir sobre su inocencia o culpabilidad en base a la apariencia, que son los testimonios escuchados esta semana y una serie de indicios. A partir de ahí, tienen que reconstruir lo que sucedió sin disponer de ninguna prueba concluyente, es decir, sin tener acceso a ese 'noumenon' kantiano, que es el hecho en sí.

El reto intelectual al que se enfrentan es mayúsculo porque existen indicios incriminatorios como el testimonio de la fiscal Lastra, el borrado del teléfono del acusado, el inverosímil olvido de una alta funcionaria de La Moncloa, la coincidencia de fechas y el peso de las motivaciones. Frente a ello, el testimonio concluyente de varios periodistas que aseguran, y no hay por qué dudarlo, de que accedieron al correo filtrado antes de su publicación. Uno de ellos da fe de que esa filtración no tenía como origen García Ortiz.

Es probable que los jueces del Supremo se inclinen por absolver al acusado, dada la no existencia de una 'pistola humeante' que acredite su responsabilidad. Pero también cabe la posibilidad de que concluyan que los indicios son suficientes para declararle culpable. La complejidad se acrecienta por la confluencia de una serie de pilares de la democracia que se cruzan en el proceso: la independencia del poder judicial, los límites del Estado de Derecho y el papel de la prensa.

No han faltado quienes argumentan que el fin justifica los medios, por lo que García Ortiz estaba legitimado para vulnerar un secreto que tenía que custodiar. En sentido contrario, hay quien piensa que todo obedece a una campaña instigada por el Gobierno para desacreditar a un adversario político. Discernir el 'Schein' del 'Erscheinung' es la envenenada tarea de los jueces.

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