El Rayo, en volandas, se volcó sobre la portería de los polacos desde el mismo pitido inicial. Ellos, agazapados en césped y grada, sin embargo, asestaron el primer golpe: apenas en el minuto 10, Luis Palma cabeceó fantásticamente a gol un potente centro lateral. Quizás pensando en el Real Madrid, Íñigo Pérez se prestó a ciertas rotaciones, pero sus jugadores, a pesar de todo, no terminaban de inquietar al meta Mrozek.
En el minuto 38, el Lech aumentó su ventaja, esta vez gracias a Kozubal. Poco después del descanso, Isi, Rațiu, Alemão, Pacha y Pedro Díaz ingresaron al campo. El resto rodó solo: una internada del uruguayo propició una gran parada de Mrozek, y acto seguido, otro centro lateral caído desde la derecha se convirtió en gol de Isi Palazón.
Bufandas en ristre, al Rayo se le resistió el empate. Sus rivales amenazaban si acaso vagamente a la contra. En el minuto 82, De Frutos, también entrado en la segunda parte, se aprovechó de un balón pasado para fusilar a bocajarro y elevar el delirio al cielo.
En el tiempo sucesivo, Alemão dispuso de una buena ocasión de cabeza, y el Pacha, errático en muchos de sus quehaceres, golpeó el larguero tras un centro desde lejos, o un tiro, o un órdago. Así, y con el juego casi continuamente detenido, Pathé Ciss vio a Álvaro desde la distancia, y el '18' pinchó exquisitamente la pelota dentro del área para luego definir cruzado al fondo de la red. Borracha de fútbol, Vallecas estalló.