El Comité Nacional Español del Icomos recuerda que tanto la Muralla de Lugo como el Camino Primitivo están inscritos en la lista de Patrimonio Mundial, y ello implica el respeto a una serie de procedimientos por parte de las administraciones públicas a la hora de realizar «obras de restauración considerables o nuevas edificaciones que pudieran modificar el valor universal excepcional del bien». Entre ellos, la notificación de cualquier afectación «lo antes posible y antes de que se tomen decisiones difícilmente reversibles». Y fija como momento adecuado el previo «a la redacción de los documentos básicos de los proyectos específicos». Pero el Ayuntamiento de Lugo «no ha procedido conforme a las directrices expuestas, con el riesgo que ello supone para los bienes inscritos».
«Las autoridades garantes de la conservación» de los bienes protegidos -en este caso el Ayuntamiento- «deben ser conscientes del carácter obligatorio que existe, sobre todo desde el año 2024» de realizar «evaluaciones de impacto ambiental como requisito previo para los proyectos y actividades de desarrollo cuya implementación está prevista dentro o alrededor de un bien del Patrimonio Mundial». El Icomos insiste en que «no existe constancia» de que el gobierno lucense «haya solicitado» evaluación alguna, y sentencia que «las autorizaciones concedidas para modificaciones de planeamiento (...) debieran anularse, toda vez que no han sido consultadas previamente con la Unesco».
La denuncia ante el Icomos parte de una asociación local, 'Outro Garañón... na Muralla?', de la que forman parte los ecologistas de Adega, y que desde hace años protesta contra la nueva ordenación que el Ayuntamiento -gobernado en coalición por PSOE y BNG- quiere implantar en la zona, por entender que se trata de un despropósito urbanístico. La reforma del Carril das Flores es una de las apuestas del teniente de alcalde y concejal de Movilidade e Infraestructuras Urbanas, el nacionalista Rubén Arroxo. El pasado 29 de octubre daba cuenta de la adjudicación de estas obras, por un importe de unos 668.000 euros y un plazo de ejecución de diez meses. Una semana antes había informado de la renovación, en paralelo, de una plataforma que soterra una parte del tráfico en la zona, con un presupuesto de casi 340.000 euros. En sus redes sociales, el propio Arroxo reconocía que la «trascendencia patrimonial» de este punto de la ciudad, entrada del Camino Primitivo a la almendra lucense.