Después de recrear la Nápoles más viva y arrebatadora en el restaurante Número Diez (Capitán Arenas, 62, Barcelona), Bedda Madre invita a cruzar de nuevo el Mediterráneo para llegar a la isla donde su exuberante cocina es una forma de vida: la «cucina della mamma siciliana». Se trata de una cocina generosa, rotunda y con carácter que se disfruta en un local que transporta a la isla a través de un lenguaje visual disruptivo y lleno de contrastes, con algunas obras creadas expresamente por artistas emergentes y con todos los complementos traídos desde Silicia, empezando por la original cerámica del suelo, procedente de Caltagirone.
En un ambiente de la Sicilia callejera, la de los mercados, la del colorido estridente y la cocina cálida, abundante, rayana a lo exagerado y en medio de una decoración que de la calle desemboca en un patio tradicional, el comensal se sumerge en un parque de atracciones gastronómico siciliano. La materia prima viaja directamente desde la isla hasta la cocina del restaurante: quesos y embutidos sicilianos, pistacho de Bronte, ricotta fresca, almendras… que el chef siciliano Gaspare Citarrella transforma inspirándose en ese recetario rico y milenario que se mueve entre lo árabe, lo griego, lo español, lo italiano… Porque la cocina de Bedda Madre, es, como la siciliana, pura fusión.
Un luminoso que preside la sala lo advierte: «Un siciliano no te dice te amo, te cocina». Y el chef de la casa lo hace al más puro estilo de su tierra natal. Otro mensaje advierte al comensal que «su dieta va a sufrir» (tal y como irónicamente se presenta la carta), porque en Bedda Madre, «se empieza poco a poco -tal vez-» (entrantes), luego «la cosa se pone seria» (primeros), para catar la «reina de la mesa» (pizzas) y comprobar que «el paraíso existe» (postres).
El espacio está repleto de símbolos sacros (el diseño se realizó antes de la aparición del último disco de Rosalía) y profanos, con un mural del artista Daniel Pintos, habitual colaborador del grupo, que aporta una estética irreverente que caracteriza la línea de imagen del Grupo Dolcevita; hasta incluso introducirse en las paredes de los lavabos, con otros murales del ilustrador Raffaele Villarusso. El entrante favorito de Emmanuele son los «Mangia e Bevi» (una cebolleta envuelta en panceta), que ha rescatado de los mercados de Palermo y que conecta la tradición siciliana con el calçot catalán. Destacan también, los arancini rellenos a mano (100% street food siciliano); o las bravas sicilianas, las «cazzilli palermitani», una enorme patata frita con salsa de ajo y pesto de pistacho.
La «cosa se pone seria» con el plato estrella de la coquinaria siciliana, reflejo fidedigno de su mezcolanza de culturas: el cuscús de pescado real. También se pueden saborear platos tan caseros como los «anelletti« al horno rellenos de ragú de carne, mozzarella, guisantes y queso caciocavallo; o los canelones con crema de brócoli, queso caciocavallo y miga de pan salteada; o los spaguetti al fuego, con ese picante que le da tanto carácter (para llorar de felicidad).
Más de una docena de pizzas aspiran a ser las «reinas» de la mesa como antesala del paraíso del dulce. Porque Sicilia es para los golosos un auténtico edén, y Bedda Madre es su máximo exponente. Aunque más que entrar al paraíso, lo que se propone es pecar con postres como el Biancomangiare, el bocado dulce más tradicional de Sicilia; o el icónico cannolo siciliano relleno de ricotta fresca dulce; o la delicada cassata siciliana en copa. Platos, sugerencias y bebidas (también 100% italianas) que recomienda, sugiere y sirve con maestría el director del establecimiento, Gianluigi Federici.
«Desde que llegué a Barcelona tenía en mente abrir un local dedicado a Sicilia, a sus sabores, aromas y colores, de los que soy un amante indiscutible«, subraya Emmanuele Stevanato, creador e impulsor del Grupo Dolcevita Gusto Italiano. Y añade: »Quería seguir con la filosofía del grupo de brindar aquí la cocina más auténtica, la de 'la mamma', pero también la cocina de las calles, la de los carritos tan típicamente sicilianos».
Por eso, Bedda Madre no es solo un restaurante, es un viaje gastronómico que despierta las ganas de visitar Sicilia. Un restaurante que es «cocina de casa, exagerada, sabrosa y cercana; la cocina de aquellas madres que te dicen: 'come, bambino'.» Un tributo, de hecho, a la madre de su creador, porque «todo lo que hago nace de mi propia experiencia, del recuerdo de comer en la mesa de mi madre», confiesa Emmanuele.