-¿Hasta dónde puede llegar el crecimiento de Deuser en esta nueva etapa en Indra?
-No tenemos un tope y no somos capaces de medir nuestro crecimiento a día de hoy. Estamos muy por encima de nuestras previsiones más optimistas. Entramos en el grupo en 2023 con 7 millones de facturación y estamos acercándonos a los 30 millones. Para nosotros ha sido un antes y un después. Primero, por la capacidad financiera y la estabilidad que nos aporta el grupo. Y segundo, la amplitud de mercado. El 70% de las ventas de Deuser las generamos nosotros de forma directa, en España como en el resto de países; pero el 30% restante son ya clientes internos. Estamos llamados a gobernar varios programas de Indra, que se está convirtiendo en una empresa defensa industrializada por completo, a la fabricación en serie, y eso nos hace diferenciadores.
-Son ustedes una especie de oasis casi en un desierto en Córdoba por las características de nuestro tejido productivo. ¿Qué pueden hacer las empresas cordobesas para aprovechar esta palanca de Indra?
-La industria de la defensa no deja de ser eso mismo, industria, con lo cual, lo que nos hace falta son empresas que tengan capacidades industriales como tecnologías electrónicas, automatización y mecanización. A los proveedores con los que vamos a trabajar, en primera instancia locales, les pedimos mecanización y suministradores de electrónica y servicios como cableado, armarios, componentes. Aunque somos soberanos, nuestro crecimiento de mercado nos va a hacer apoyarnos en muchísimos 'partners'.
Aterrizaje de Indra
«Ahora mismo Córdoba está en el eje estratégico del grupo que va desde Gijón a Madrid y Córdoba»
-Pero el nivel de digitalización y automatización que hay en la empresa de Córdoba es bajo...
-Hay de todo un poco. En las pymes queda todavía mucho por trabajar. Si nos vamos a la grande, no hay muchas en Córdoba. Sí que es cierto que estamos de moda, yo siempre lo digo. Llevamos ya unos cuantos años que empezamos a estar de moda en Córdoba, con lo cual cada vez se vienen nuevas empresas. Hace poco, el caso de Zigor, que la monta también con su nueva planta. Y otras firmas grandes que ya están implantadas, como Deóleo o Cimpor, están digitalizadas. Pero todavía, al sector, en general, le queda mucho. Eso sí, las empresas tractoras que se están implantando tienden a digitalizarse las primeras y eso obliga que sus proveedores lo hagan.
-¿Qué ventajas puede ofrecer una ciudad como Córdoba en este plano que está describiendo?
-Tenemos un ecosistema espectacular para venir a trabajar aquí. Córdoba siempre ha sido una magnífica ciudad para vivir, pero era más complicada para trabajar en mi sector. Es una ciudad donde el agua es magnífica, el tiempo es magnífico, no existe apenas delincuencia; hay pocos problemas, hay calidad de vida y ocio. Ahora empiezan a entrar nuevas empresas capaces de pagar unos sueldos muy altos, capaces de traccionar a otras empresas para que crezcan. Entonces hay que aprovechar el momento de venirse a Córdoba, que todavía no es cara. Nosotros estamos contratando a muchas personas de fuera de Córdoba, y la mayoría no vuelve a salir de aquí. Creo que ahora mismo es uno de los destinos tanto turísticos como laborales que están de moda.
-Por su experiencia y la fisonomía que tiene su empresa, ¿qué opinión tiene de esta transformación que se está produciendo ya en el campo de Córdoba, que sigue siendo uno de nuestros monocultivos?
-Trabajamos en ello y estamos implicados en la Cátedra de Inteligencia Artificial de la UCO que fomenta la inteligencia agraria. El campo está muy digitalizado. Podemos decir que hace 30 ó 40 años el regadío ya estaba digitalizado: el telecontrol. Hoy la cadena de valor se ha expandido desde el campo a la mesa y el dato de trazabilidad está muy presente. En el aceite, desde los nutrientes que está recibiendo el olivo tras su plantación hasta la botella que llega a la mesa o el lineal. Estamos bien pero se puede mejorar.
Conocimiento
«En Córdoba hay talento, lo que no hay es sitio para todo el mundo, por lo que el talento va a seguir yéndose»
-¿Cómo podemos frenar el talento que sigue marchándose de Córdoba?
-Desde mi época de estudiante se ha dicho eso. En Córdoba hay talento, pero no hay sitio para todo el mundo por lo que el talento se va a seguir yendo. Hay universidad y centros formativos que trabajan muchas vertientes y generan talento, pero no hay sitio, aunque también va a venir talento.
-¿Y qué se puede hacer?
-Si hay más demanda que oferta, hay fuga. Ahora mismo Córdoba está creciendo y creando vacantes en este tipo de puestos. De hecho, en Indra Group estamos ofertando muchísimos puestos que todavía no se han completado. Sinceramente creo que se está haciendo lo que hay que hacer, lo que ocurre es que esto no se arregla de un día para otro. Desde hace varios años está cambiando la impresión que se tiene de Córdoba, hay un buen trabajo de marketing que debe seguir. Antes no existía la industria de la defensa en Córdoba y a día de hoy es puntera.
-¿Qué le parece la expansión y las expectativa creadas en torno a la Formación Profesional?
-La FP tiene ahora mismo tantísimas ofertas y con ventajas como el tiempo en que una persona puede estar disponible. La universidad, por su propia definición, tarda más en hacerlo. Tanto un puesto como el otro son necesarios en la pirámide laboral. Siempre van a haber menos universitarios necesarios porque van a estar en los puestos más estratégicos, que en los propios de operación. Pero no pueden existir unos sin los otros. La FP se ha disparado como un nicho importante de negocio. Necesitamos personal formado y esta vía tiene la facilidad de crear una formación específica para un trabajo en cuestión. Es muy rápido. Si ahora de pronto en Córdoba estamos hablando de un tipo de mecanizado especial, un tipo de electrónica, un tipo de montaje, se puede montar un grado correspondiente a ello y la gente empieza a trabajar. Y los centros formativos se montan rápido, como lo que ha ocurrido en la antigua escuela de Agrónomos con el Campus Córdoba.
-¿Penaliza esa falta de agilidad a la universidad?
-No, estamos trabajando con ellos, y surten de esos perfiles de mayor preparación. Hay doctorados y otro tipo de tecnologías que ya trabajan en los campos de I+D en los campus con este sector de defensa, logística e industria.
-¿Qué hojas de ruta tiene ahora mismo Indra Group en Córdoba?
-El grupo Indra irrumpe en Córdoba con la compra de Deuser, la empresa de industria 4.0 del grupo, transversal. Luego entra en juego un proyecto grande de ciudad como la Base Logística del Ejército. Es una tormenta perfecta: un proyecto de defensa importante con las capacidades que había y un actor protagonista del sector. Deuser en Indra quiere industrializar todo el producto para diferenciarnos de la competencia que no tienen ese nivel. Se implanta en Córdoba con el nuevo centro de producción de Las Quemadas y tres proyectos de radares. Hay más empleos en el aire que van a depender del tiempo de maduración de los contratos correspondientes. Pero esperamos tenerlos en muy poco tiempo. Ahora mismo Córdoba está en el eje estratégico de Indra en España: desde Gijón (Tallerón) a Alcobendas (Madrid) y Córdoba, aunque hay más instalaciones en todo el país. Estamos en un sector que vive a 24 horas. Todo invita a pensar que en Córdoba pueden caer de la mano de Indra muchos más proyectos de fabricación y necesidades de implantación. También necesitamos ir de la mano de la administración: formación, terrenos... Ahora mismo Indra Group tiene diez proyectos seguros para Córdoba.
Inteligencia Artificial
«Seamos claros, no es la panacea. El ser humano debe seguir entrenándola porque no genera conocimiento, se basa en el pasado»
-¿Es entonces la Base Logística en sí misma la gran solución o es la gran oportunidad para que llegue la gran solución?
- Es la gran oportunidad para que le llegue la gran solución. En la Base van a trabajar militares y una parte más de civiles. Ahí no viene el cambio directo pero sí el indirecto. Porque los grandes contratos que suministra el Ejército de Tierra los va a gestionar a través de las grandes empresas. Por eso Indra está aquí. E Indra va a generar un ecosistema de 'partners' alrededor de ella, y eso tendrá un impacto muy positivo. Ya ha contratado a 150 personas que vienen de todas partes. Imaginemos lo que será cuando llenemos las instalaciones montadas. Esto va a impactar en todos los proveedores de la zona de una forma muy positiva. Y eso igual en lo que ya tiene Escribano, Oesía, Santa Bárbara... Son las que van a hacer que crezca el ecosistema. La Base ha sido la tractora para que las grandes empresas tractoras entren y generen la riqueza indirectamente.
-Hace unos años usted compró en subasta el viejo recinto ferial de San Carlos. ¿Qué piensan hacer con este activo?
-El recinto ferial San Carlos tiene varios proyectos encima. Había un proyecto antes de que el grupo Indra entrase en nuestras vidas, y otros han surgido después. Aún no sabemos qué acogerá. Estamos pensando, inclusive, montar un centro formativo gigante para el propio grupo Indra y formar a nuestro personal, porque las personas que hay en el mercado hay que volver a formarlas o actualizarlas. Se habló de montar un centro productivo, pero a la velocidad a la que estamos creciendo se tardaría mucho más en reacondicionar el espacio.
-¿Qué ha cambiado en todo su proceso vital como empresario?
-Yo empiezo en el año 2000 con 18 años cuando estaba estudiando. Hemos pillado crisis, hemos tenido cambios, la venta de la compañía... Tengo otras empresas y Deuser fue la primera. La sociedad ha cambiado mucho, los planes de estudios, los mercados. Yo me he formado como un empresario de una pequeña empresa, se ha convertido en mediana, cuando ya era mediana nos compró Indra y ahora, pues bueno, ahora formo parte del comité de dirección ejecutivo. Sí percibo que la sociedad está orientada a conseguirlo todo de una forma rápida. Los mercados son muy cambiantes y existe más incertidumbre geopolítica. El Covid también nos cambió de manera rotunda. Y nos pasamos de frenada.
-Y llegó el teletrabajo...
-De estar todo el día en la oficina a que no queríamos volver y todo el mundo empezó a automatizarlo todo. Ahora, otra vez, nos estamos dando cuenta de que tampoco el teletrabajo es el no va más. Y todas las empresas ahora mismo estamos haciendo cosas híbridas porque perdemos sentido de pertenencia a una empresa. Llegaremos al punto intermedio: ni estaremos todo el día teletrabajando, ni estaremos todo el día en la oficina.
-Es inevitable preguntarle por la Inteligencia Artificial. ¿Cuál es su enfoque? ¿Quién ganará la pelea, el hombre o la máquina?
-Siempre bromeo al respecto. La Inteligencia Artificial no deja de ser estadística o probabilística avanzada. A día de hoy todavía podemos decir que no es exacta. Y mientras sea así, todavía tenemos la baraja en nuestra mano. Todavía, aunque el ser humano se empeña en intentar perderla. Yo comparo lo que está pasando con el 'boom' que supuso la llegada de Internet. Internet nos puso a pensar todos a la vez. Y cuando alguien descubría algo o sacaba algún tipo de invento, automáticamente estaba disponible en otra parte del mundo para ser mejorado. Un cambio exponencial. Las telecomunicaciones hicieron 'boom'. La IA lo multiplica y todos pasamos a pensar como si fuésemos un cerebro y cada neurona tiene disponible toda la información. Es una súper herramienta si la aprovechamos bien porque nuestra productividad se va a disparar.
Trabajar en Córdoba
«Tenemos un ecosistema espectacular para venir aquí. Hay que aprovechar que aún no es una ciudad cara»
-¿Es la panacea?
-Seamos claros, la inteligencia artificial no es la panacea. El ser humano tiene que seguir entrenándola. La inteligencia artificial no está generando conocimiento, siempre se basa en el pasado. Si el ser humano solamente se dedica a utilizar la inteligencia artificial y no crea conocimiento, va a haber un momento que vamos a tener una involución. Es un arma de doble filo. A mí lo que me preocupa de su empleo masivo es que llegue un momento en el que la gente solamente quiere utilizarla y se olvide de las cosas básicas. Que el 2 más 2 son 4. Y generar conocimiento para que esa IA siga creciendo con nosotros.