Este nuevo proyecto está impulsado por el Área de Seguridad Ciudadana y Recursos Humanos del Consistorio hispalense, y supone la construcción de un edificio moderno y funcional, así como la sustitución completa de los tres hornos crematorios actualmente en servicio, todos ellos verdaderamente obsoletos. Se trata de una inversión que garantizará la seguridad de los trabajadores, mejorará la eficiencia del servicio y modernizará unas instalaciones que eran de por sí muy antiguas.
Así las cosas, el Ayuntamiento ha redactado ya el proyecto del nuevo crematorio y su dirección técnica, con un importe de 37.076,90 euros, y prevé licitar las obras en los próximos días, con un presupuesto cercano a los 800.000 euros y un horizonte de finalización estimado para finales de 2026.
El nuevo edificio, con una superficie útil de 486 metros cuadrados, contará con cuatro zonas funcionales: una nave principal de 240 m² y doble altura donde se ubicarán los nuevos hornos y los sistemas de filtrado; una zona de vestuarios y duchas para el personal de 56 m²; un área administrativa de 90 m² con oficinas y espacios para atención a las familias; y unos 100 m² de dependencias técnicas, almacenes y zonas de circulación.
Será un edificio moderno, con todos los requisitos ambientales, de seguridad y confort que exige un servicio público de este tipo. De forma paralela, el Ayuntamiento ha adquirido un nuevo horno de incineración de restos por 125.356 euros, que entrará en funcionamiento antes de final de año, tras las obras de adecuación ejecutadas en la nave donde se ubicará, con un coste adicional de 60.497,90 euros.
Averías de los anteriores
La decisión de renovar por completo el crematorio llega tras varios años de incidencias. Los tres hornos actuales —Shelton 1 (instalado en 1986), Shelton 2 (1994) y Lazar (2003)— acumulan casi cuatro décadas de uso y un historial de averías que ha obligado a continuas intervenciones de urgencia.
El Servicio de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) del Ayuntamiento realizó el pasado 29 de enero de 2025 una visita técnica al crematorio, cuyos resultados se recogieron en un informe interno en el que se señalaban múltiples deficiencias que afectaban tanto a la seguridad como al rendimiento del propio servicio.
Entre ellas se encontraban puertas traseras sin hermeticidad, sistemas motorizados de apertura inoperativos que obligaban a usar manivelas manuales, recalentamientos en la zona del quemador de postcombustión con transmisión de calor al exterior y apoyos interiores dañados que dificultaban la maniobra de introducción de los féretros.
El informe también destacaba que parte de las reparaciones se estaban realizando con medios propios y sin personal técnico cualificado, lo que suponía un riesgo laboral. Durante años se habían resuelto los fallos de manera reactiva, sin un contrato de mantenimiento específico ni una planificación técnica. Los equipos, antiguos y con materiales descatalogados, requerían una intervención profunda y no simples reparaciones.