El ayuntamiento empleará alrededor de un año en habilitar la conocida como galería de burlas del siglo XVI, convirtiéndola en la «única en Europa con las tuberías al descubierto», tal y como explica a ABC la redactora del proyecto de recuperación del jardín de la Real Casa de Campo, Ana Luengo. Porque si bien los italianos tienen estas salas de juegos «mejor conservadas» ahora tendrán que viajar a Madrid para conocer cómo funcionaba el sistema hidráulico y de drenaje de la época renacentista, es decir, el «esqueleto» de las aguas del siglo XVI.
La obra de recuperación en la que trabaja la capital no pretende recrear la que fuera la galería de entonces, con sus paredes pintadas, las mismas estatuas en su ubicación original o las fuentes de agua que sorprendían y 'burlaban' a los invitados de los monarcas. Al contrario, consiste en limpiar la sala y hacer de la red de tuberías un museo propio. «Esta es la singularidad de la galería», incide Luengo, que ha participado en la recuperación de la casa de los Vargas y de su entorno, es decir, el jardín y la galería.
De este modo, los visitantes podrán viajar al interior de las salas por la que pasaron reyes como Felipe II, Felipe III o Carlos I de Inglaterra. La experiencia la podrán complementar con las fotografías e información que previsiblemente se habilitarán en la sala. El objetivo es que se sumerjan en la recorrido del que formaron parte, también, ilustres como Velázquez, Rubens o Lope de Vega, quien plasmó su vivencia negro sobre blanco.
«Vimos unas salas de agua cuyos techos, guarnecidos de mil piedras, daban luces como rubíes y jacintos. Viste las paredes yedra con sus hojas y racimos, donde está la cueva antigua y el dios del agua marino, que sobre juncos y helechos, eternamente tendido, hace sudar a las piedras agua por dos mil resquicios, y cuya puerta acompañan dos ninfas, en sus dos nichos de mármol blanco, y de quien hiciera historias Ovidio», escribió el poeta.
Un equipo de expertos en patrimonio, del que forma parte Luengo, está al frente de la recreación de aquel poema de Lope de Vega, quien visitó la sala de juegos una década después de que los escultores y mosaiquistas Juan Bautista Bonanome y Juan Antonio Sormano dieran por finalizada la galería tras 27 años de trabajos. Según indica la redactora del proyecto, las obras son menos complejas que las que se ejecutarán en la casa de los Vargas o lo que supone levantar de cero un jardín histórico. Pero no por eso, menos importantes.
De hecho, el principal reto que asume este equipo es el de poner a funcionar un sistema de drenaje del siglo XVI: «Hay que recuperar el sistema de salidas de las aguas para que la estructura no sufra cuando llueva». Además, cambiarán los suelos, el ladrillo húmedo y la cubierta que actualmente tiene goteras, tanto por las lluvias como por las inundaciones provocadas por la cercanía al río Manzanares. Aunque, sin lugar a dudas, el desafío de estos expertos, sobre todo el de Luengo, es el que convencer a los madrileños de que tienen una joya única casi en el mundo.