Fueron hasta seis preguntas por Vinicius, pero en ninguna Xabi confirmó que Vinicius le pidió perdón a él de manera personal: «Para mí, fue un comunicado muy valioso, muy positivo y honesto. Habló desde el corazón lo que significa este club. Lo más importante es lo que dijo a los compañeros, yo quedé muy satisfecho y desde el miércoles se cerró el tema».
Como ya informó este periódico el pasado miércoles, no hubo un aparte entre ambos, y por eso Alonso regateó esa situación tantas veces como se le preguntó. Fueron unas disculpas globales y, al menos de cara al exterior, a Xabi le parece suficiente: «Todos estamos en el mismo barco, y remando en la misma dirección. Ya he respondido varias preguntas de Vinicius, y creo que toca cerrar este tema. Repito que tuvimos una charla de manera muy positiva. Entiendo que insistáis en este asunto, pero ya he explicado todo lo que tenía que decir».
Xabi ha tenido distintos entrenadores en su carrera, todos muy top, pero muy diferentes. En lo futbolístico y en el trato. No es lo mismo Mourinho que Ancelotti. Guardiola que Pellegrini. Cada uno tiene un modo distinto de manejar la autoridad dentro de un vestuario: «Yo gestiono la autoridad siendo yo mismo. Lo más importante es ser auténtico. No hay que impostar nada, ser directo y siempre pensar en lo mejor para el equipo. Hay que saber que no todos los jugadores son iguales y hay que tener inteligencia emocional para adaptarte a ellos».
Esa inteligencia emocional la va a necesitar con todos, no solo con Vinicius. Endrick no ha jugado aún ni un solo minuto y ya mira el mercado invernal para salir cedido, una situación que Alonso comprende: «Me gustaría que hubiese tenido minutos, pero el contexto de los partidos ha sido ajustado. Está entrenando bien, pero se tiene que dar el momento».