Sus respectivos equipos negociadores cerraron este fin de semana en Kuala Lumpur, tras cinco rondas de negociaciones y muchas idas y venidas, la «estructura preliminar» de un acuerdo que ambos mandatarios ratificarán hoy. El contenido del mismo supone un misterio, pero todo apunta que EE.UU. podría rebajar sus aranceles del 20% impuestos por el tráfico de fentanilo, mientras que China retomaría la adquisición de soja estadounidense.
Estas medidas que pretenden devolver los intercambios al statu quo anterior a los aranceles universales lanzados por Trump en abril, que pronto derivaron en una guerra comercial con China, la segunda, tras un mandato inicial en el que llevó la relación con el gigante asiático al terreno de la confrontación explícita.
El intercambio sucesivo de impactos elevó los aranceles estadounidenses al 145% y los chinos al 125%, un embargo oficioso que amenazaba con aniquilar los intercambios entre las dos primeras economías del mundo, valorados el año pasado en 650.000 millones de dólares (558.000 millones de euros).
Sin embargo, en esta ocasión el régimen ha estado más preparado, como demuestran las restricciones a la exportación de tierras raras, unos materiales críticos para la industria global, los cuales China monopoliza y ha convertido en su mejor arma durante el conflicto.
El acuerdo de hoy prevé asimismo, según adelantaba el secretario del Tesoro Scott Bessent, que China postergará durante al menos un año su régimen de restricciones, profundizado hace tres semanas, un último sobresalto que estuvo a punto de hacer naufragar el acercamiento. A cambio, los aranceles del 100% que Trump blandió no entrarán en vigor y EE.UU. se comprometerá a no incrementar las sanciones vigentes.
Subyace, no obstante, la rivalidad estructural entre la superpotencia establecida y la emergente. Antes de partir hacia Busan desde la vecina ciudad de Gyeongju, Trump ha anunciado haber ordenado al departamento de Defensa que comience «de inmediato» a realizar ensayos con sus armas nucleares, para poner su arsenal «a la par» con los de China y Rusia.