—¿El libro recoge artículos que ha publicado en prensa entre 1982 y 2025. En alguna otra ocasión ha deslizado que le ofrecieron ser ministro de Cultura, y añado: ¿también le hubiera gustado ser un simple redactor de ABC, estar en la primera línea del frente haciendo crónicas políticas o entrevistando a afamados escritores?
—En 2009, me llamó Miguel Barroso, en nombre del presidente Zapatero. Era su secretario de Estado de Comunicación. Me propuso la cartera de Cultura en el nuevo Gobierno que estaban conformando en ese momento. Al no aceptarla, fue nombrada Ángeles González-Sinde. Por el contrario, nunca he tenido un ofrecimiento como redactor de ABC, aunque ciertamente, algunos años después, el periódico me otorgó el Premio Mariano de Cavia por mi artículo 'La desmemoria que no cesa', honrándome muchísimo.
—Su primer artículo es del 27 de octubre de 1982, víspera de la primera victoria de Felipe González, y pone el foco en la consolidación de la democracia. ¿Cómo era España entonces? Realmente, ¿todavía se temía que pudiéramos ir marcha atrás, al fundido a negro de la dictadura?
—Sinceramente, no recuerdo que sintiéramos miedo a volver a caer en la noche negra de la dictadura, aunque ciertamente el golpe de Tejero fue un aldabonazo. Por el contrario, concebimos entonces los más ambiciosos sueños democráticos y europeístas para nuestro país… y, ciertamente, se cumplieron.
—En uno de los primeros artículos, de 1983, habla sobre la capitalidad regional de Toledo, un tema en el que también hubo debate. ¿Cómo era entonces la ciudad, de qué manera ha evolucionado y hacia dónde le gustaría que fuera en un futuro?
—Toledo, para hacer honor a su pasado, tiene que abrirse plenamente al mundo y a nuestro tiempo. La cercanía de Madrid, que está sólo a 21 minutos en AVE, constituye, además, un gran incentivo que no debe olvidarse.
—Otro de los artículos, en este caso de 2006, se titula 'Salvar el Toledo visigodo'. Hace unos días Page calificó aquello de «atropello urbanístico», pero entonces, en pleno boom, parecía que el ladrillo estaba por encima de cualquier obstáculo. ¿Cómo recuerda lo de Vega Baja?
—Lo de la Vega Baja constituyó un gravísimo atentado urbanístico que, afortunadamente, y gracias a la visión del presidente Barreda, pudo conjurarse. La Fundación de Toledo, conmigo al frente, asumió una posición muy activa en la defensa de la Vega Baja que, ciertamente, fue mal acogida por quienes tenían intereses económicos en aquel disparatado proyecto urbanístico. A raíz de lo que sucedió en aquellos momentos, los dos principales partidos de la ciudad apoyaron mi nombramiento como Hijo Adoptivo de Toledo, lo que siempre he valorado y agradecido muchísimo.
—¿Algo que no haya contado del Año Greco y que, once años después, merece la pena que se sepa?
—El éxito del Año del Greco se debió a la visión y al acertadísimo esfuerzo de Paloma Acuña y Jesús Carrobles. Tuvimos un equipo reducido, pero muy valioso, y fue esencial que empezáramos nuestro proyecto con plena dedicación casi cuatro años antes.
—Es usted miembro del Comité Asesor de la candidatura de Toledo a ser Capital Europea de la Cultura. ¿Cree que hay opciones de resultar elegidos? ¿Se están haciendo bien las cosas o llegamos tarde? ¿Ve manos negras como el alcalde, Carlos Velázquez?
—Ojalá se cumplan los sueños que, con tanta ilusión, defienden nuestro alcalde y su equipo. Creo, en todo caso, que, aunque Toledo no fuera finalmente la ciudad designada, deberíamos contar con un 'plan B' para que nuestra ciudad pudiera desarrollar, por sí misma, un extraordinario año conmemorando la significación de su patrimonio, de su historia y de sus mejores sueños de futuro.
—¿Cómo se está preparando Toledo para el VIII Centenario de la catedral? ¿El modelo del Año Greco abrió un camino que nadie sabe seguir?
—El éxito del cuarto centenario de la muerte del Greco tuvo una clave sencillísima: se concibió y se empezó a organizar con la necesaria anticipación. Esto es aplicable en todos los casos parecidos. Siempre recuerdo la reunión promovida por Míchel Méndez Pozo con el presidente de Castilla-León, a la que tuvieron la deferencia de invitarme. Estaban preparando el VIII Centenario de la catedral de Burgos, y mi relato de cómo se había gestionado el IV Centenario del Greco les convenció plenamente. De hecho, me invitaron, muy generosamente, a formar parte del Patronato de su Fundación, y siguieron, en lo fundamental, nuestro modelo.
—¿Qué espera de la nueva etapa de la Real Fundación con Carrobles al frente?
—Jesús Carrobles es un magnífico presidente, e inspirará con el mayor acierto las nuevas metas que deberá abordar la Fundación de Toledo. Entre ellas, espero que se promueva el compromiso de la sociedad civil toledana con la defensa activa de su patrimonio cultural.
—¿Cómo valora la salida de Roberto Polo de Toledo? ¿Y qué hay que hacer con Santa Fe?
—La cesión de Santa Fe a Roberto Polo fue un error que ahora se ha corregido. Y ojalá podamos contar con la excelente colección Entrecanales… y potenciar también Santa Fe.
—Dice Iñaki Gabilondo: «Marañón es un europeísta clásico». A la vista de los hechos más actuales (la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Gaza, la sombra de China), ¿el papel de Europa es el de parque de atracciones del resto del mundo, pero un actor secundario en la geopolítica?
—En estos momentos, el protagonismo internacional está liderado por Estados Unidos, China y Rusia. Europa no responde, hoy por hoy, a su potencialidad ni a su historia. Ojalá sepamos salir de este laberinto en el que nos encontramos para bien nuestro y del mundo en general.
—Pedro J. Ramírez le califica como «genuino liberal, paladín de la Tercera España». En un momento en el que la grieta entre los dos bandos, derecha e izquierda, es cada vez más grande, ¿se ha resignado a que la idea de la Tercera España, aunque probablemente necesaria, es una utopía?
—Estoy convencido de que España deberá superar la polarización actual…, aunque, probablemente, no será a corto plazo.
—En el apartado final del libro, dedicado a los viajes, aparecen cuatro destinos como cuatro puntos cardinales, muy diferentes entre sí: El Rocío, Agmat, Las Hurdes y Kioto. ¿Por qué ha elegido estos y no otros?
—Son cuatro artículos que se justifican por sí mismos, uno a uno, al margen del carácter propio de cada uno de estos cuatro viajes. El camino continúa, y nosotros con él.
—¿¿Qué le queda por escribir o de qué le gustaría escribir?
—Para quien no es un escritor profesional, la escritura tiene un carácter muy espontáneo. Nos acompaña en el camino, nos ayuda a recorrerlo y a recordarlo.