Los agentes pararon la furgoneta con el objetivo de informar al conductor de la infracción detectada, pero ya durante la identificación observaron que mostraba «un notable estado de nerviosismo», lo que llevó a realizar una inspección del vehículo, explica la nota de prensa remitida.
En la parte de carga se localizaron cuatro bolsas herméticas que contenían paquetes envueltos en cinta marrón, sin grandes medidas de ocultación, con lo que se encontraron rápidamente. Tras abrir una de las bolsas, se identificó una sustancia con color y olor característicos del hachís, confirmada mediante un test de droga reactivo.
Fueron intervenidos un total de 41 kilogramos de hachís (que en el mercado negro habría alcanzado precios de miles de euros) repartido entre las cuatro bolsas, así como «una notoria cantidad» de dinero en efectivo.
Acusado de un presunto delito contra la salud pública en la modalidad de tráfico de drogas, las diligencias policiales fueron entregadas junto con el detenido y la sustancia intervenida al Juzgado de Instrucción nº 1 de Segovia. Este ha dictado su ingreso en prisión preventiva.